Traducción: (por Nicolás Rebelo)
| If I get old I will not give in But if I do Remind me of this Remind me that And if I sat down Knock me out If I get old Whatever happens |
Si envejezco no me voy a rendir pero si lo hago haceme acordar de esto: Haceme acordar que Y si mi senté Golpeame, si envejezco, Cualquier cosa que pase |
Interpretación: (por Nicolás Rebelo)
Producto de aquellas horas ociosas en las que Radiohead aguardaba su próxima presentación en vivo, recluídos en las monótonas habitaciones de hotel en vaya a saber qué ciudad del mundo, surge este hermoso tema que formará parte de la discografía de la banda como un B-Side.
Probablemente influenciado por sus verdaderos temores ante la nueva vida surgida del salto repentino a la fama, el protagonista de esta historia demanda -y hasta implora- ser sacudido y reprendido si en algún momento dejase de actuar naturalmente. La idea de envejecer, que se menciona en varias oportunidades, está aquí relacionada con el hecho de ir perdiendo frescura, espontaneidad.
Si observamos con detenimiento el ambiente del que Radiohead -guste o no- forma parte, veremos que en él existe montado todo un mecanismo que con el correr del tiempo, termina por fagocitarse el espíritu creativo del artísta. Extensas giras de promoción, lanzamientos de álbumes pautados previamente por contrato, agenda anual de entrevistas, guardaespaldas, managers, asistentes de relaciones públicas: en fin, una gigantesca maquinaria puesta al servicio de la destrucción de cualquier intención de espontaneidad creativa. Gran cantidad de importantes artistas comienzan sus carreras cargados de ímpetu vanguardista, de rebozante necesidad y ganas de trasmitir y expresar ideas, sensaciones, sentimientos, para ir lentamente cediendo frente a las perecederas y vacías compensaciones otorgadas por el star system y que en definitiva sólo los desfigura y transforma en una caricatura de sí mismos como consecuencia de su pérdida de contacto con la realidad cotidiana y una creciente disociación con sus genuinas motivaciones e intenciones creativas.
Pero para no ceñir la interpretación sólo a la faceta artística o a la experiencia particular de Thom Yorke como músico, se puede conjeturar que A Reminder funciona además como un recordatorio acerca de nuestra condición de seres finitos, sujetos al inexorable paso del tiempo. Refleja el temor que con frecuencia invade al sujeto ante la posibilidad de perder la genuina frescura -esta última muy bien metaforizada en la frase “aquella noche que nos besamos y que realmente significó/valió”- que toda causa suele conllevar en su orígen: ya sea una causa política, académica, artística o amorosa. No se trata de rechazar obstinadamente todo tipo de cambios -que por otra parte son el reaseguro de la evolución y crecimiento personal- sino de advertir sobre el peligroso “aburguesamiento” del espíritu de trascendencia.
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