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Rosso Floyd (Michele Mari)

La conjunción de la visita de Mari a la Feria del Libro de Buenos Aires y mi gusto por Pink Floyd hizo que leyera Rosso Floyd (“Rojo Floyd”), una fantasía sobre Pink Floyd en general y Syd Barrett en particular. Hubiera leído el libro sin tanta expectativa, pero elogios como “Michele Mari, uno de los autores más prestigiosos de las letras italianas contemporáneas” (Amazon), “uno de los escritores italianos contemporáneos más cultos y refinados” (Libero), “prosa elegante y magistral” (Attimpuri), “mete a Syd Barrett en El Perseguidor de Cortázar” (Patricio Zunini) me llevaron a la decepción rápidamente: se trata en realidad de un libro que pudo haber sido escrito por un fanático de Barrett de quince años que lo ha leído todo sobre su ídolo y está impaciente por que alguien escuche algunas cosas que se le ocurrieron. No hay la “belleza” que exalta a Alessandro Gnocchi de Il Giornale, no hay la “ecléctica inspiración”, ni la “escritura de calidad, tentacular, inteligente” que subraya Sergio Pent en TuttoLibri, ni “el fino conocimiento literario” que describe Valeria Parrella en Grazia. En la revista Rolling Stone, sin firma o con la firma de un Fabián Casas o un Pablo Schanton, me hubiera divertido leerlo de a ratos en una sala de espera. En el contexto que mencioné, donde la celebración aparece junto a paráfrasis de la palabra “literatura”, es una suerte que los libros electrónicos se compren con un exiguo clic y se borren con otro.