Borges y Fincher
Antes en la crítica académica pero luego en cualquier libro sobre Borges, el "Borges y…" fue y sigue siendo el prefijo tradicional. Para divertirme un ratito, decidí completar el título con un nombre inverosímil, el de David Fincher, director de cine mainstream, quien quizás nunca haya oído hablar en su vida sobre Borges.
Podría empezar con su verdadera primera película (a Alien³ la desheredó, así que no cuenta), "Seven", o "Siete pecados capitales", como se la conoció aquí. Trata de un criminal que, a través de una serie inconclusa de asesinatos ligada un número mágico (el siete del título), atrae a un policía para completarla. Un resumen similar podría hacerse de "La muerte y la brújula", salvo que el número mágico es el cuatro. Sigo con la segunda película de Fincher, "The Game": una compañía omnipotente decide con un propósito moral sobre todos los aspectos de la vida de un individuo: todo lo que le sucede está cuidadosamente preparado y sólo es casual en apariencia. Esta misma descripción cabe a "La lotería en Babilonia", por supuesto. Voy a la siguiente, "Fight Club", probablemente la mejor película de su producción, si uno olvida los diez minutos finales. Hay una entrevista que le hizo Daniel Balderston a Borges, una de las pocas entrevistas verdaderamente literarias que le han hecho:
BORGES: Digamos que el libro se lea como una historia de detectives, para que el final sea sorpresivo. Porque nadie podía pensar que el doctor Jekyll y el señor Hyde eran la misma persona. Además, se nos dice que uno es oscuro, que el otro tiene tez clara, y que uno es más alto que el otro. Eso hace toda la diferencia.
BALDERSTON: Y más viejo, también.
BORGES: Sí. Y por eso pienso que el hecho realmente sorprendente es que cuando la historia fue llevada al cine, nunca pensaron en tener dos actores, de forma que nadie pudiera adivinar el final de la historia.
BALDERSTON: Pero me pregunto si queda alguien en el mundo occidental que sea tan inocente como para no saberlo.
BORGES: No, no si uno cambia los nombres. Digamos que la trama es diferente, que hay dos actores, dos actores bastante diferentes entre sí, que por supuesto no se llamen Jekyll y Hyde porque ya con eso se revelaría el truco. Nadie podría adivinar que los dos hombres son los mismos… Es muy raro. He visto tres o cuatro películas y siempre cometen el mismo error: usan al mismo actor para los dos papeles, y luego se ve la transformación y uno no debería verla. Uno debería tener sólo la trama, como con cualquier otra historia de detectives, y si fuera así, por qué podría uno suponer que los dos personajes son el mismo hombre. Nadie supone eso. Uno entraría en el engaño, como todos cuando se publicó el libro.
En la última de Fincher un hijo continúa la serie criminal del padre. Seguramente algo así se encuentra en Borges (o Chesterton si se me perdona la inclusión).
Pero me acabo de dar cuenta de esto (de la película): hay una mujer desaparecida; su mejor amiga y prima se exilió y nunca volvió a ver a la familia. El detective la interroga un par de veces paraa desentrañar a la desaparecida. Finalmente es ella la desaparecida. Como Vincent Moon, el Inglés de La Colorada.
Por un momento pensé que hiciste trampa ya que Fincher había mostrado explícitamente su devoción por Borges. Pero me había confundido y era en realidad Christopher Nolan, el autor de Inception (Origen), quien había realizado tal declaración filial. Aunque a decir verdad, resulta muy difícil encontrar herederos verdaderamente borgesianos, literatos incluido, viendo el asunto con frialdad, lo cuál, hace más irónico tu comentario -absolutamente verdadero, ni que decir tiene- de que el "Borges y…" fue y sigue siendo el prefijo tradicional de la industria borgesiana (o, bueno, igual soy yo el que divinizo demasiado al maestro argentino y resulta que el autor no es tan distinguido como pretendo).
Buen hallazgo, ericz. Creo que con un poco de paciencia todo encajaría, jejej, salvo que seguramente Fincher no habrá decidido ninguno de sus guiones, y sus guiones habrán estado escritos por distintos empleados que seguramente no se conocen entre sí ni conocen a Borges. No lo imagino a Palahniuk, por ejemplo, leyendo al viejo.