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Elogio del cover crítico

En la música culta occidental, la reproducción de una obra siempre, o casi siempre, busca el acercamiento más perfecto a la composición original, el ajuste más preciso posible a la partitura. Cualquier desviación, por mínima que sea, se considera profanación o ignorancia. En el jazz (y en otras músicas semi-cultas como el tango), una obra sirve como punto de partida para una creación nueva basada con menor o mayor libertad en la versión original, de la que, en el mejor de los casos, queda la letra y la idea armónica general, y todo lo demás es completamente diferente. Allí las canciones son "estándares", base para el lucimiento de un intérprete (un cantante, un instrumentista), que suele tener una sofisticación comparable o mayor a la del compositor, y así una canción dada conoce versiones memorables de distintos artistas, todas diferentes, todas en el mismo nivel. En la música popular, en cambio, una canción está ligada a la interpretación desde el principio. Toda nueva versión ("cover") será medida contra esa primera versión, casi siempre desfavorablemente, porque la composición no tiene tanta relevancia como la singularidad del artista que la ejecuta. Si un cover es muy bueno, reemplaza y eclipsa la original, y pasa a ser la nueva versión definitiva. Así, una canción puede ser rescatada del olvido de una mala interpretación inicial.
Escrita la introducción, me gustaría rescatar, sin embargo, una forma lateral del cover que no apunta al intento de apropiación sustitutiva de una canción, sino que es una forma particular que tiene un músico de escuchar a otro. Hay un buen ejemplo de esto en esa bellísima canción que es Teardrop. Brad MehldauProbablemente no habría sido tan buena si Massive Attack se hubiera inclinado por Madonna, la primera opción que tenían, en vez de Elizabeth Fraser; probablemente no habría sido tan buena si Jeff Buckley no hubiera muerto en aquellos días. Como toda gran canción pop, Teardrop está identificada para siempre por su interpretación: por la voz etérea de la cantante de Cocteau Twins, por esa instrumentación mínima y precisa de Massive Attack, no podría haber otra versión después de ésa, y por supuesto que la hubo. Muchos intentaron reapropiarse de esa canción, incluyendo artistas talentosos como Mika, pero todos fallaron en transmitir su esencia, ninguno pudo reemplazarla. Casi secretamente, sin embargo, en algunos conciertos un pianista de jazz la retomó, un poco en la tradición del jazz: la canción como un punto de partida para una nueva creación. Pero Brad Mehldau hizo algo más: capturó y afinó el sentido de la canción, se ocupó de subrayar ciertas cosas y de atenuar otras, mostró una audición personal de la canción, algo que en general está ausente en los covers. Elizabeth Fraser, cuando canta Teardrop, la segunda vez que entona la melodía del verso introduce una sutil disonancia1. Este matiz, este ínfimo detalle en el segundo verso, es generalmente ignorado en todos los covers de la canción; Brad Mehldau comienza la melodía descartando el primer fraseo, el más convencional, y pone el énfasis muy claramente en esa anomalía. Así lo que está haciendo es exponer qué escucha él en la canción original, la canción escuchada desde la melodía, que parece poco adecuada para un piano, pero que sin embargo tocada así, desvestida de la letra delicada, privada de la voz de Fraser, cercenado el sample característico de Les McCann, es decir, sin ninguna de las cosas que hace que la canción sea lo que es, es vista bajo una luz diferente, es rescatada en tanto música pura, no en tanto una obra ligada a una interpretación y a un sonido, y señala la disonancia, un elemento de cómo Mehldau escucha, y qué transmite con su música.
Otro ejemplo, no tan sofisticado, es Modern love de David Bowie. Es una canción muy característica de una época, y muy característica de una época (brillante por demás) de David Bowie. John FruscianteLa canción, desde luego, ha inspirado muchos covers notables, y sin embargo la versión definitiva hoy sigue siendo la original. Hay una versión de John Frusciante, también casi secreta, también tocada en algunos conciertos, también mínima, tocada con una guitarra acústica, cantada casi de una manera desaforada. Todo el glamour de Bowie, con su traje blanco y su prolijo pelo, su banda ajustada, todo se perdió en esa rendición visceral, pero hay algo que Frusciante no quiso descuidar, algo que evidentemente para él era importante. En la versión de Bowie hay un solo de saxo, un solo muy grave y con largas respiraciones, construido a partir de una célula melódica repetida varias veces en distintas posiciones. Al igual que el piano en el caso de Teardrop, que en principio parece un sustituto pobre para la voz de Fraser, una guitarra acústica no parece ser un medio análogo para reproducir a ese saxo, por su registro y por su incapacidad de sostener notas como las sostienen los vientos. Aún más: Frusciante toca sin acompañamiento y con un instrumento que, puesto a hacer un solo, se queda casi en el vacío. Y aún así, siendo guitarrista por derecho propio y pudiendo improvisar algo por su cuenta, puso en cambio mucho esfuerzo en poder llevar ese solo con las cuerdas más graves, a como sea, Frusciante no lo quería dejar afuera. Trabajador asiduo de patrones musicales, confeso admirador de Bernard Sumner, un músico que tiene un acercamiento tan melódico como el de él, es natural que John Frusciante se interesara por arrojar luz sobre un solo así. Por lo demás, su interpretación de la canción, como corresponde a su visión musical, es más bien emocional, despoja la solidez que le da Bowie y la mete de lleno en la desesperación de Frusciante.
Quisiera que la idea quedara clara: no se trata de covers famosos, no han sido tan notorios que hayan desplazado la versión original, como sí lo fue, digamos, Nothing compares 2 U por Sinéad O'Connor, que borró la versión de The Family, o el caso del Sweet Dreams de Marilyn Manson, que para un sector de espectadores reemplazó la versión de Eurythmics. Los covers de los que hablo son lecturas íntimas, en las que, al menos en parte, intentan llamar la atención sobre la canción original, sobre ciertos detalles de la canción original que el intérprete considera importantes. No hay un intento de apropiación en la reproducción de un solo de saxo prácticamente anónimo en la canción de Bowie; no hay un desplazamiento cuando Mehldau suprime la línea melódica convencional y exhibe la peculiaridad: ambos están haciendo observaciones sobre una canción que conocen y disfrutan. Estos comentarios, además, están hechos casi de entrecasa, en conciertos, sin registros formales. Por un breve instante se abre una ventana a la forma en que un artista escucha a otros artistas, cómo y qué percibe, sin la formalidad que requiere una grabación adecuada de una canción que tiene que volver a sonar como nueva, que tiene la exigencia de ser atractiva, de superar a la original.

1 En el primer verso ("Love, love is a verb") canta la última sílaba como un Fa sostenido sobre el acorde de La mayor; en el segundo ("Gentle impulsions") en la última sílaba utiliza un inesperado Sol.

14 comentarios

  • Riquísima lectura. Íntima y sutil como esa idea de los "covers" que busca plantear. Y ahora, a buscarlos, porque quedé completamente antojado.

    Saludos

  • Seikilos dice:

    Gracias, están enlazados en el texto; los temas originales no, pero son muy conocidos…

  • Hay un asunto que creo habíamos comentado en otra ocasión. En la música clásica, el papel del compositor y del intérprete parece estar muy claro, tanto así que nadie lo hubiese reclamado a Von Karajan que solo "tocaba" "covers". Un intérprete adquiere prestigio precisamente por su capacidad de ejecutar una o varias piezas.

    Evidentemente, esto también va a pasar un poco en el jazz y en el tango, semicultas las llamás. Luego, en el caso de las músicas tradicionales de distintos lugares el asunto es otro, creo.

    Pero en el resto de la música popular (al menos después de Tin Pan Alley et ál.), la interpretación de covers se da solo en bandas novatas, e incluso el público es duro cuando estas tocan algo de su cantera. Pocas veces encuentra uno bandas de rock o pop que además de tocar su propio repertorio, lleguen a especilaizarse en covers. Ese terreno parece estar vedado. Pasa también por un asunto de capacidad, creo. Un roquero, que puede ser genial, quizá logre serlo con pocos recursos: una guitarra, tres acordes y cierta capacidad melódica y lírica, pero difícilmente podría reintepretar el canon pop, a partir de armonía, contrapunto, ejecución, variaciones, etcétera. Muchas veces los recursos son màs limitados.

    Bueno, por ahí va el asunto. ¿Qué pensás?

    Saludos

  • Seikilos dice:

    Hay una banda grande que se ha especializado en covers: Dream Theater. Suelen hacer en sus giras una noche con un disco completo de alguna banda que les guste, con todos los detalles: Master of Puppets, The Number of the Beast, The Dark Side of the Moon, Made in Japan. Incluso editaron un disco de covers. También recuerdo ahora, hablando de Pink Floyd, el disco entero Animals según la Les Claypool Frog Brigade. Otra banda grande que hizo The Dark Side of the Moon completo fue The Flaming Lips. Otro maestro del cover es Jeff Scott Soto, quien hizo muy competentemente un concierto completo de temas de Queen (hay que ponerse en los zapatos de Freddie Mercury).
    Pero es cierto que la reinterpretación del canon del pop requiere mucho más. Aún en el rock no ha llegado el equivalente de Glenn Gould, digamos. Los genios no sobran en ese ámbito, y menos en estos tiempos. Y cuánta falta hacen.

  • Palimp dice:

    Es posible que la diferencia entre los intérpretes de clásica y los covers sea que las canciones populares todavía no han asumido su condición de clásicos, parecen más un producto de consumo con fecha de caducidad. Seguramente esta percepción cambie con el tiempo.

  • Seikilos dice:

    Es que la condición de "clásico" de alguna manera importa algún tipo de clausura. Cuando un género entra en una etapa conservadora, como es el caso de la música clásica y de cierta época del tango, se transforma en una pieza de museo donde nada se puede modificar. Lo más cerca de ser "clásico" en la música popular es sin dudas los Beatles, con cientos de bandas de covers que tratan de reproducir al pie de la letra cada canción, cada traje, cada corte de pelo.

  • Sí, Dream Teahter toca bastantes "covers". Voy a buscar esos otros ejemplos que citás. Por ahí ahora recordé a Phish, que se echaba el "Álbum blanco" completo.

    El problema también es que muchas veces los covers no aportan nada. Bien porque pretenden reproducir el original o porque quieren alejarse demasiado.

    Y en este juego surge otro asunto: los covers de temas populares en formato orquestal, desde Domingo y Pavarotti hasta Apocalyptica. Los primeros suelen ser cursis, y los segundos transcripciones sin vida, que hacen creer a los metaleros que son muy "cultos". Y todos ellos, tediososo como el que más.

    Saludos

  • Se me olvidaba Frank Zappa, que también tocaba covers. Aunque nunca me han gustado. Me parecen muy descuidados. Cierto, irónicos, a propósito, pero no me gustan.

    Y volviendo a The Beatles, creo que fueron un buen grupo de covers de rock n´roll.

  • Seikilos dice:

    Claro, cuando se apunta a reproducir el original se entra en esa cuestión de lo "clásico", la idea de que el original es sagrado y se ha de repetir con la mayor fidelidad posible. Es el caso de Dream Theater, "the sedulous ape". El otro extremo, cuando se busca el mayor alejamiento, genera en muchos casos resultados admirables pero siempre anecdóticos, y en algunos casos rayando lo kitsch, como Dread Zeppelin, Richard Cheese o Hayseed Dixie. Pocos artistas fueron capaces de generar una nueva lectura de un clásico, una ejecución que proyecte una luz novedosa y bienvenida sobre una música: no la transposición per se, sino una nueva interpretación que mejore o agregue a nuestra percepción del tema original. No sé si te acordás cuando hablábamos de Roger Waters: Waters en la gira de Radio KAOS fue un excelente reinterpretador de su propia música, porque al volver a escribir los arreglos para todos los viejos temas los leyó desde otro lugar y arrojó nueva luz sobre clásicos en apariencia agotados. En la siguiente gira, en cambio, volvió a repetir el disco, como sus ex-compañeros, y se volvió muy aburrido, creo que estuvimos de acuerdo en aquel entonces.
    Respecto a The Beatles, claro que ellos se inscribieron en esa línea del rock'n'roll, y desde luego en la esencia del rock'n'roll y del blues de aquella época estaba la idea de tocar y tocar los mejores temas, de banda en banda. Era de alguna manera el canon, la fuente del conocimiento, algo que también tomaron, en distintas direcciones, los Rolling Stones y Led Zeppelin. Y hablando de Led Zeppelin, escuché a Zappa haciendo Stairway to heaven una vez, en ritmo de reggae. Me asombró el trabajo que puso para que el solo final de guitarra se reprodujera muy fielmente con saxos, de alguna manera la imagen especular de John Frusciante reproduciendo con su guitarra el saxo del tema de Bowie.

  • Sí, Waters es un buen ejemplo, y Floyd en general. Saben lo que tienen enotnces no ofrecen nada nuevo. No solo en sus conciertos, donde ambos reproducen ad násueam sus temas, sino con las constantes reediciones de sus álbumes. Claro, un concierto uno lo disfruta igual, sobre todo si puede estar ahí, porque los temas son poderosos, pero ellos se quedaron en lo seguro.

    La versión de Zappa es esa, la de reggae, y no me hizo mucha gracia. Tiene una de "I am the Walrus", en vivo, y antes de tocarla dice que van a "despedazar un tema de The Betales". Y sí lo hace, porque para mí suena terrible, jeje.

    De The Beatles recuerdo por ejemplo la fuerza en temas como "Twist and shout" o en un tema para voces femeninas como "Pleas Mr. Postman". Como las cuerdas de "Anna, go to him" las reproducen con las voces.

    Respecto al canon, pienso ahora en el disco "Modern times", de Dylan, que nos ofrece otro problema: prácticamente todos los temas son "covers", y él sin preocupaciòn alguna pone "Letra y música Bob Dylan". Claro, se arroga el derecho porque asume que sus interpretaciones tienen todo lo que quizà las otras no. Hasta viene "When the leaves are gonna break", que Zeppelin, grupo que siempre enfrentó problema legales por plagio, también grabó.

    Saludos

  • Palimp dice:

    Estoy viendo la segunda temporada de la segunda temporada de 'Treme', serie que seguramente conoces (y si no es así te la recomiendo). En muchos episodios tocan bandas que actuan en locales y que interpretan temas que no son propios, clásicos (por llamarlos de alguna manera) del blues, funky, etcétera.

  • Pep-itu dice:

    Hola.
    La casualidad (buscando poesia de Joyce) me ha llevado a este blog y tras leer algunos de los comentarios (y sus respuestas), confieso que me ha "enganchado".

    Al hilo de este, (los covers) personalmente no soy muy amante de los mismos, mas bien nada, ya que a mi entender la inmensa mayoria parten de la tan Española frase : "que inventen ellos", que yo ya me ganare la vida viviendo parasitariamente. Las excepciones son pocas, gente que empieza y necesita un "gancho" para darse a conocer o grupos ya consagrados que intentan superar el original.

    Para colmo de la desfachatez, desde hace unos años, se ha puesto de moda hacer "homenajes" (ya ni siquiera les llaman covers) de cualquier tema o grupo conocido, en los que cualquier banda de merodeadores de garitos, perpetra atentados, no ya a la musica sino al buen gusto, sin respetar la memoria o la obra de alguien que, al margen que sea o no de tu gusto, al menos creo algo, aporto su grano de arena a una de las siete artes, la musica.

    Dicho esto te pongo este link http://www.youtube.com/watch?v=oTbObag1r0I , es un cover de la cancion de Grease, You're the one that I want, cantado por Angus & Julia Stone, grupo que te recomiendo, si no lo conoces.

    Me gustaria saber que opinion te merece.

    Cordialmente.

  • Seikilos dice:

    En parte estoy de acuerdo con vos. Los covers sólo me atraen, como dije en otro comentario, cuando reinventan la canción sin alterar su esencia, cuando dan una visión desde otra perspectiva, pero conservando el objeto observado. Menos atracción me producen las copias exactas, perfectas, inmaculadas, que los mismos creadores en muchos casos suelen buscar en vivo, o cuando se trata de una transposición radical a otro género, volviendo los originales casi irreconocibles. Creo que este último es el caso de la canción que proponés, cuando la canción cruza la frontera de su formato original y se diluye o se transforma en el proceso. Si un artista relee una canción desde su propia subjetividad uno puede entrever un poco al artista, su forma de escuchar, de entender una música, sin perder de vista al artista original: es como una especie de conversación o mejor aún, un comentario crítico. Si un artista intelectualmente se propone la refundación de una canción, ejerce una especie de distorsión o de despiece. Así se crea una nueva canción con algunos materiales extraídos del original (en el caso de Grease, la letra y unas pocas líneas melódicas), y el resultado debe juzgarse en ese sentido, como una nueva canción, no como una nueva forma del original. No se trata de una lectura sino de una escritura.

  • Pep-itu dice:

    Comparto tu opinion.

    Y gracias por responder.

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