Seikilos

Soy una imagen de piedra; Seikilos me puso aquí.

Seikilos RSS Feed
 
 
 
 

Invisible (Paul Auster)

Esperaba poder escribir largamente sobre este libro, que tanto crédito parece suscitar en todo el mundo, pero poco tengo para decir. No ha obtenido mi admiración, aunque tampoco mi desprecio; no me ha atrapado, pero llegué fácilmente al final; no me ha emocionado ni deleitado intelectualmente, y sin embargo no podría decir que es un libro del montón. Adolece el estilo de muchos libros de los últimos cincuenta años: la intertextualidad, el sobresalto formal obligatorio, la necesidad de indefinir las consecuencias de la trama, el comentario político inocuo. Hay, como en muchos otros libros, el relato coral; hay, como en muchos de esos muchos libros, la constatación de que no importa qué personaje esté hablando, siempre habla el autor: con el mismo ritmo, con el mismo vocabulario para todos. Sigo esperando el gran libro de Paul Auster.

PS: Finalmente tuve más para decir sobre el libro: aquí debajo, en la sección de comentarios, hay un apéndice a la pereza original.

21 comentarios

  • Hernanii dice:

    No leí el libro. Pero las críticas que leí fueron duras. En el New Yorker le pegaron una paliza (al libro y a Auster) que, por los argumentos que das, probablemente te haga gracia. Link:

    http://www.newyorker.com/arts/critics/books/2009/11/30/091130crbo_books_wood

    buen blog. saludos.

  • Seikilos dice:

    Excelente, gracias por el texto, articula perfectamente las cosas que sentí, aunque no me permití el tiempo de sentarme a racionalizarlas en el detalle que ahí le procuraron. Obró en mi cierta asimilación del libro y el autor con Hollywood y los best-sellers, pero pensé que era casi una obviedad criticar a un escritor estadounidense desde ese lugar; claro que en el New Yorker pueden hacerlo con mucha más autorización. Para el que no lee inglés, traduzco rápidamente algunas partes del largo artículo que identifican mi postura frente al libro:

    Pese a que hay cosas para admirar en la ficción de Auster, la prosa nunca es una de ellas. (…) Se enredan intrincadamente los clichés, el lenguaje prestado y las bêtises burguesas con la literatura moderna y postmoderna. Para Flaubert, el cliché y los estereotipos son animales para jugar con ellos y luego matarlos. Paul Auster (…) no hace otra cosa con el cliché que usarlo.

    Uno lee las novelas de Auster muy rápidamente porque están escritas de manera lúcida, porque la gramática de la prosa es la gramática del realismo más familiar (un estilo que es, de hecho, cómodamente artificial), y porque las tramas, llenas de giros engañosos y sorpresas y violentas irrupciones, tienen lo que el Times alguna vez describió como "toda la tensión y el ritmo de un bestseller de suspenso". No hay obstáculos semánticos, dificultades léxicas o desafíos sintácticos.

    El ochenta por ciento de una novela típica de Auster procede de manera indistinguible del realismo estadounidense; el restante veinte por ciento hace una especie de cirugía postmoderna sobre el ochenta por ciento, muchas veces arrojando dudas sobre la verosimilitud de la trama (…) Lo que obtiene frecuentemente Auster es lo peor de los dos mundos: realismo falso y escepticismo superficial. Estos dos puntos débiles están relacionados. Auster es un narrador apasionante, pero sus historias son afirmaciones más que persuasiones.

    A continuación copia algunos lugares comunes en "Invisible", para decir que

    Es difícil darle crédito a un narrador que comercia con tales banalidades, y el escritor que le presta esas palabras no parece estar interesado en persuadirnos de que tienen algún significado.

    La conclusión ronda acerca de la reputación de Auster como postmodernista, y la idea de que en el postmodernismo hay una subvaloración del lenguaje en favor del silencio. Luego:

    El vacío se habla demasiado en la obra de Auster. Los libros agradables y facilones salen casi anualmente, tan prolijos y puntuales como las estampillas, y los críticos lisonjeros hacen fila como filatelistas ansiosos de obtener la última tirada.

    Las críticas que yo había leído, de hecho, eran de ese tenor:

    Es una novela fascinante y extraordinariamente lograda (The Guardian)

    Si usted, como yo, lee por el gran placer de enamorarse de una novela, entonces lea "Invisible". Es la mejor novela que Auster ha escrito. (New York Times)

    Gracias por el dato, Hernán; me alegra mucho que hayas pasado.

  • Con lo reacio que soy a los autores anglos y europeos (entre otros) de la segunda mitad del siglo XX, Auster es uno de os pocos que me ha logrado, digamos, atrapar. Empecé por "Mr. Vértigo", la cual reseñé, que me atrapó por la premisa, que ciertamente es una mezcla, para mi gusto, entre el realismo gringo y el realismo mágico, pero narrada hábilmente. Claro, no pude evitar sentir, a lo largo de la lectura, que se trataba de una película, y es que es como con la música clásica del siglo XX. Si uno primero vio cine, luego siente que esa música clásica del XX se hizo para las películas. Una relación en dos vías entre la mitología gringa, su literatura, su cine y la música.

    El final de dicha novela me pareció innecesario, pero sentí que tenía muchas cosas valiosas como narración. Una de ellas, es que curiosmaente Auster no me parece posmoderno en lo absoluto. Por el contrario, hasta ahora, he sentido que se trata de un narrador mucho más clásico, ya sea por las premisas claras, por el desarrollo lineal o por el estilo de las descripciones y las metáforas.

    Luego leí "Ciudad de cristal", primera parte de la "Trilogía de New York", que me pareció un buen trabajo, en clave detectivesca. Ahora estoy con "El país de las últimas cosas", que ha empezado bien, y luego seguirá "Fantasmas", segunda parte de la trilogía.

    Esta parte de la crítica del "New Yorker", sí me parece muy acertada:

    "El ochenta por ciento de una novela típica de Auster procede de manera indistinguible del realismo estadounidense; el restante veinte por ciento hace una especie de cirugía postmoderna sobre el ochenta por ciento, muchas veces arrojando dudas sobre la verosimilitud de la trama (…) Lo que obtiene frecuentemente Auster es el peor de los dos mundos: realismo falso y escepticismo superficial. Estos dos puntos débiles están relacionados. Auster es un narrador apasionante, pero sus historias son afirmaciones más que persuasiones."

    En fin, todo esto no es para defenderlo, porque aunque me gusta bastante, tampoco considero que sea el genio máximo de nuestros días, pero al menos sí resulta ser un autor bastante decente y que se puede disfrutar, y ya eso es un gran logro.

    Saludos

  • Seikilos dice:

    Bueno, creo que el artículo del New Yorker busca justamente eso, sacarle el apelativo de postmoderno a Auster. Yo creo, sin embargo, que Invisible tiene muchas marcas, como por ejemplo la idea de escribir tres de los cuatro capítulos desde un pronombre personal diferente, aunque el narrador sea el mismo (el cuarto cambia de persona, naturalmente).
    Es muy claro lo que decís respecto a la asociación entre música contemporánea y cine; creo, con todo, que ambas cosas, la literatura y el cine estadounidense, tienen la misma matriz, a diferencia de la música y el cine, que han sido juntadas por conveniencia (y qué gesto extraordinario usar esa música tan de vanguardia y tan poco comprendida para un fin tan popular, pero es otro tema). Constaté nuevamente este año, por ejemplo, que los cineastas más radicales de Estados Unidos siguen sin acercarse a la transgresión de los (buenos) cineastas actuales de Asia o Europa; lo mismo puede decirse de la literatura o la música. Parece que el imperativo del entretenimiento no puede ser soslayado, o el desafío es cómo superar el límite del entretenimiento, apenas esa transgresión, un desafío que nunca estuvo en cuestión o en conflicto en la literatura o el cine o la música de Europa. Y Asia… creo no han sido tan condescendientes en el entretenimiento, nunca han considerado que porque la gente quiera divertirse significa que sean niños. Pero qué lejos de Auster terminé yendo a parar, je. Auster, como otros artistas aclamados de Estados Unidos hoy, es un maestro del entretenimiento: genera esos libros que allá se llaman page-turner, y quién puede negar que, pese a que es medianamente grande, Invisible se lee en pocas horas y no se deja por la mitad. El tema es que Paul Auster se ha convertido ya en un clásico de culto, y me pregunto si ese status tiene que ver con que los espacios del arte en Estados Unidos han de ser obligatoriamente cubiertos con entertainers profesionales, y nosotros lo consumimos porque Auster es el equivalente "serio" de los otros superventas (porque Auster también lo es, aunque remuerda saberlo), es decir, el escritor estadounidense, como lo fue en otra época, digamos, Faulkner o Hemingway (más bien Hemingway, jeje). Volviendo a tu metáfora sobre música y cine, ¿no estamos también un poco condicionados aquí también, a ver la capacidad de entretenimiento como una virtud? Ahora que pasamos del zapping de un centenar de canales de televisión a la hiperexposición a toda la información, a todos los libros, a todas las películas, a toda la música que ofrece internet, demandamos inmediatez, algo que nos divierta estos cinco minutos. La forma ha superado al fondo en esta época, lamentablemente.

  • Palimp dice:

    Antes Auster era uno de mis escritores preferidos. Hacía tiempo que no leía nada de él y volví con 'La noche del oráculo', que no me gustó nada. Releí 'El palacio de la luna' y 'Trilogía de nueva york' y me han gustado menos que antes. Auster cuanta historias originales y las cuenta bien, con algo de estilo, pero no es ni Hemingway ni mucho menos Faulkner. En ese aspecto me recuerda a Javier Marías; un buen escritor, con estilo propio, que cuenta buenas historias, pero que no me parece un 'grande'. Sin desmerecer los méritos a ninguno de los dos.

    Como contraste hace poco releí 'La epopeya del bebedor de agua' de Irving, un superventas en USA aunque aquí no sea tan conocido. Y me seguía gustando. También cuenta buenas historias y las cuenta bien, pero es más honesto.

    Seguiré leyendo los libros de Auster y disfrutando con sus aciertos pero creo que está sobrevalorado.

  • Seikilos dice:

    Supongo que Irving puede ser más honesto, justamente, porque no está en ese espacio de exposición que es ser un escritor de culto, e ignoro si Auster se propuso estar en ese lugar. No estoy seguro, en cambio, de que no sea Hemingway, claro está, dentro de algunos años, cuando ya haya muerto y lo hayan canonizado. Tampoco Hemingway era ningún grande, y también Hemingway cubrió un espacio vacante y necesario en el imaginario estadounidense de esa época, que era otro, por supuesto. Me pregunto qué libros escribiría Auster si no se debiera a ese lugar donde ha quedado; me pregunto si habría usado el dispositivo de los tres pronombres personales sucesivos si no hubiera sido el Paul Auster que es hoy, el de las expectativas de los amantes de la literatura, y no, digamos, John Irving.
    Una nota final, respecto a tus primeras líneas: ¿nadie baja dos veces al mismo río? Uno no es el mismo cuando retoma un escritor o un libro, y benditos los libros que resistan el propio cambio, pero también los artificios, ciertos estímulos repetidos, se desgastan y dejan de obrar su magia. Esto último deja al escritor en el lugar de un payaso o un prestidigitador, en fin, lo que decía antes, de un entertainer.

  • Palimp dice:

    Confieso no haber leído casi nada de Hemingway, así que no puedo opinar. De Faulkner sí, y Auster está lejos -en mi modesta opinión. Tiene que ser cómodo poder escribir sin la presión de la crítica, como Irving o Stephen King. Pero como bien indicas esa presión puede dar también sus frutos.

    Evidentemente nadie baja dos veces al mismo río. Hay libros que al releerlos se hacen más grandes; la bisoñez nos impedía apreciarlos en su justa medida. A otros les ves el cartón pero siguen enreteniendo. Pero hay otros cuyo único mérito estaba en nuestra inexperiencia como lectores. No porque los artificios se hayan desgastado, sino porque eran meros clichés que nos parecieron arte.

  • Seikilos dice:

    Sí, eso me pasa muy seguido. Sería incapaz de leer el Señor de los Anillos hoy día, y en mi adolescencia Tolkien era mi dios. Cada vez más evito releer los libros que asombraron mi juventud, aunque alguno (como Sabato) ya haya pasado inevitablemente por esa máquina de picar libros :)

  • Mireia dice:

    Acabé el libro ayer y todavía no sé la opinión que tengo de él. No estoy deacuerdo con las criticas que hablan de la mejor obra de Auster. Mr. Vértigo (que habéis citado anteriormente) es desde mi humilde punto de vista la obra más especial del autor. Creó un mundo mágico tan verosímil como atroz, donde los poderes sobrenaturales no hacían del hombre un individuo especial, sino solamente un artista de circo, un bufón al que la sociedad señalaba sin piedad. En "Invisible" ha habido cosas que como lectora he disfrutado mucho. Ejemplos.El deterioro de la descripción. No puedo soportar los autores de novela negra (aunque no sea el caso) que al final de la trama se ponen a describir los maravillosos paisajes de Maine. La narrativa tiene que ir cogida de la mano con el ritmo de acción, dejando al margen la vanidad del escritor. Disfruté de los cambios de persona gramatical aun sabiendo quue se trataba del mismo personaje. La primera persona resulta muchas veces empalagosa. Cambió el ritmo, fue más breve y conciso pero igual de intenso. Sobre la parte erótica festiva a lo V. C. Andrews con incesto de por medio, sinceramente no me lo creí. No me creí ni el amor ni el sexo, o eres Bukowski o eres Allende. Y sin dudarlo la peor parte es la del Caribe. Como lectora Cécile me había dejado indiferente, y no me gustó que al final del libro tuviera ese protagonismo, me sobraron las reflexiones sobre la esclavitud y Born perdió en esta última parte todo el misterio y carisma que había tenido durante el relato. En conclusión, el libro podía haber acabado con la tercera parte. Lo único que me gusta de la cuarta es que se dude de todo lo que se ha explicado, k al final no sepas k es lo k realmente ha pasado y lo k es producto de la imaginación de un enfermo. (justamente pk aun sabiendo k todo el libro es ficción, como lectores dentro de la propia ficción, queremos saber la verdad)
    Lo mejor del libro para mi son algunas lineas, que al margen de la obra, podrían crear microrelatos. Os dejo algún ejemplo.
    "No me quiero ir. Lo repites: no me quiero ir. Y entonces te apartas de ella, agachas la cabeza y te vas."
    "Lunes por la noche. La puta voluminosa de la rue Saint-Denis, que masca chicle. Es su primera experiencia con una prostituta. El cuarto huele a insecticida, sudor y restos de vómito."

  • Seikilos dice:

    Coincido en general con tus apreciaciones: la última Cécile está muy pobremente pintada, y los diálogos que se suceden entre ella y Born son inverosímiles. Ahí se le ve la hilacha a Auster, o tal vez el apuro de un plazo editorial. Respecto a esa duda que aparece hacia el final, bueno, parece ya un tópico de la novela postmoderna, como dije en el texto principal, la "necesidad de indefinir las consecuencias de la trama", está en casi todos los libros de los últimos cincuenta años, y también "el comentario político inocuo", lo de los esclavos que a vos tampoco te cerró, o la postura de warmonger de Born, o el pacifismo fallido de Walker.
    El problema es que Auster viene sobredeterminado, y la crítica comenta por inercia. O tal vez la crítica agradezca la superficialidad del entretenimiento que no obliga a ponerse en ningún otro lugar, premia libros que son fáciles y que no cuestionan ningún lugar, ni en la literatura ni en la realidad. Nada ha cambiado después de "Invisible", esa es la verdad. Gracias por tu rico comentario.

  • aldo dice:

    necesito saber la fecha de cuando fué escrito , no de publicación, muchas gracias .

  • ericz dice:

    Después de El palacio de la luna, hace más de 10 años, no volví a abrir un "Paul Auster"; pero recuerdo vagamente que Leviatán me entretuvo mucho.

    Pero quería decir que Tolkien sí ha resistido, y El túnel también (en cambio el "personaje" Sábato se ha revelado como un conjunto de clichés, y para el cliché no hay nada más letal que ser démodée).

  • Seikilos dice:

    A mí Tolkien ya no me produce nada, pero si tuviera un hijo adolescente, sin dudas le recomendaría su lectura. Hace muchos años (décadas) que no he vuelto al Túnel; creo que estoy muy de acuerdo con lo que dijo Aira de Sabato aquella vez en Clarín, seguramente lo leíste: http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2004/10/09/u-845557.htm

  • Julio dice:

    Detesto a aquellas personas que critican a los autores desde una posición arrogante, sintiéndose los grandes conocedores del tema. Lo curioso aquí es que seguramente ninguno de ustedes a escrito un puto libro en su vida y, peor aún, si ya lo hicieron ese libro no habrá sido leído por unas cuantas personas que se cuentan con la mano. Si Auster hace literatura tan barata y superficial, por qué demonios siguen leyéndolo, no me digan que se dedican a eso, a leer cada libro que ha sido editado para tener una opinión crítica y sentirte la gran cagada. Qué altruistas, ¡Dios mio! Si algo no te gusta no lo consumes y ya. Los libros no los regalan, cuestan, y es ilógico comprar un producto que de entrada sabes que no lo vas a disfrutar o que es inutil en tu construcción intelectual. Son nefastos mis pequeños sabelotodo. Continuen reafirmándose a través de escritores consagrados, sí, esos que ya murieron y que se erigen como templos. Así nadie dudaría de su sano juicio. ¡Bola de snops!
    El día que miren a Auster como un templo igual que los anteriores, iran de borregos a decir que sí, que efectivamente, tiene un estilo propio, mágico, excitante, etc, etc, etc. (todos los adjetivos que lucen bien al hablar de algo. Porque, después de todo, para ustedes lo que importa es ver qué bien se expresan al criticar y no la hornada sensatez al criticar).
    Tontos.

  • Seikilos dice:

    Bueno, bueno. Varias cosas. Por un lado, no es necesario ser escritor (ni menos consagrado) para emitir un juicio. Es trivial decir que, por ejemplo, uno no necesita ser ingeniero en ciencias de la computación para evaluar si un software es bueno o malo, si hace lo que dice que hace, o peor, lo que la publicidad dice que hace. Ese el problema con muchos escritores: uno ya no cree en lo que dicen las grandes reseñas, en parte porque sospecha, al igual que pasa con el cine, con la música, con cualquier arte que mueva dinero, que esas reseñas están pagadas por los grandes capitales. Como usted dice, Julio, un libro cuesta caro. Uno compra el libro en la esperanza de no tirar el dinero: yo, por mi parte, compro muy pocos libros, pero en cada compra, contra su intuición, Julio, apuesto a que el libro va a ser bueno. Como dije en el artículo y en los comentarios, el mundo habla de lo bello que es "Invisible", por eso lo compré, y en cambio me he desilusionado. Escribí mi reseña, que es honesta, aunque le importe a mucho menos gente que la que escriben en el New York Times, porque yo creo más en un puñado de blogs que leo, creo más en ese círculo de confianza que se arma, creo que es mejor una opinión directa y honesta en un lugar como éste que una opinión comprada e impresa en letras de molde. Tal vez alguien que coincida en mis apreciaciones evitará comprar el libro de Auster, evitará esa "compra ilógica", como yo la evité con innumerables libros que me han tentado, luego de leer muchas reseñas adversas en blogs que respeto.
    Por otro lado, es verdad lo que usted dice, y de alguna manera repite lo que yo he dicho algunos comentarios más arriba: Auster está destinado al templo, ya está casi canonizado, y ya se aplaude antes de abrir la primera página. Contra esa canonización también escribo: un libro ha de ser bueno per se, no porque su autor se llama Auster. Auster es uno de esos "escritores consagrados" que usted denuncia, le guste o no. Ya no es contracultura: es parte del establecimiento, y se lleva más loas que escupitajos, de forma que no hay necesidad de defenderlo, Julio: ya Auster puede prescindir de quienes no gustamos de sus libros. Escribe un libro por año, y es un superventas.
    Finalmente, no hay necesidad de insultar para emitir un juicio crítico. No lo he hecho con Auster, ni lo he hecho con usted en esta respuesta. Siempre es mejor conversar que discutir.

  • Alejandro dice:

    De Auster sólo leí la llamada "Trilogía de Nueva York", hace ya un tiempo. Hace poco releí "Ciudad de Cristal" (la mejor de las tres novelas cortas, según juzgo desde el vago recuerdo de las otras dos)y creo que es, como dice la contratapa, "Un policial con tintes metafísicos", aunque mucho más solapados que "En la Muerte y la Brújula" de Borges, en el que uno piensa por antonomasia al leer la definición anterior. La novela funciona si el lector se mete en el juego intertextual con el género policial, así que no creo que sea del todo fácil de leer en cuanto que ya nos exige una competencia lectora específica. Es claro que una cosa es que algo sea llano desde el punto de vista gramatical y léxico y otra cosa es que cualquiera pueda interpretarlo desde los indicios que da el autor de una manera que, si bien nunca va a ser única e inequívoca, va a encontrarse dentro de los límites de lo previsto por el texto. Ya que mencionaban a Hemingway, digamos que no siempre es fácil ver el resto del Iceberg. Creo que el problema empieza cuando uno cree que el resto del Iceberg no es tan maravilloso como dice el New York Times o el crítico que sea. Creo que es lo que a veces pasa con la literatura "muy legible" en la que se nos impugna a buscar una "profundidad"; mejor dicho, creo que es lo que pasa cuando ya esperamos, a priori, encontrarla. Es un perjuicio para nosotros y para el propio escritor (en cuanto artista, claro, no en cuanto su bolsillo)Por eso es útil desconfiar del "talento inoxidable" del escritor superventas. Para nosotros y para el principante novel y lleno de hambre que todavía debe estar dentro de Auster y de cualquier escritor genuino, tratando de salir a flote y respirar a pesar de estar cubierto por toneladas de gloria de dinero.

  • Seikilos dice:

    Es verdad lo que decís, Alejandro. En parte, como sugerí, ha de estar provocado por una cierta necesidad chauvinista de tener un escritor de valía que lleve la bandera del país en cuestión. No sólo tiene que ser un superventas, como tantos que existen: ha de haber un caso entre todos en que tenga que ser moderno, intelectual, profundo pero siempre afablemente, sin ofuscar ni parecer académico ni elitista, como corresponde a los valores de esa cultura. Le ha tocado a Auster ese destino, ¿qué otro escritor estadounidense habría de ser el gran autor vivo? Auster no hubiera podido (aunque hubiese sido capaz) escribir "La muerte y la brújula", porque de alguna manera Faulkner fue vencido por Hemingway, y hoy Faulkner no podría escribir en Estados Unidos (apenas podía en aquel momento). Auster escribe lo que escribe, con un ápice que parece estar en la famosa trilogía, y luego los aplausos son tantos que terminan excediendo el estímulo original, hacen una construcción hecha de ruido alrededor de una obra que no era tan grande. Cuando el ruido se disipa en el silencio del lector con su libro, no puede seguir sino la decepción.
    Gracias por tus reflexiones, Alejandro. Un saludo.

  • Alejandro dice:

    Es cierto lo de Hemingway venciendo a Faulkner, este último parece haber encontrado más epígonos (se suele decir que el mejor es Onetti, pero es uno de los tantos que me quedan por leer)en la Sudamérica del "boom" que en su patria. Creo que cuando hablás de autor norteamericano te referís a esa forma de ser yanqui a lo Hemingway y no a una cuestión de pasaporte, ya que hace poco tenían un escritor extraordinario como Saul Bellow y aún tienen a otro como Philip Roth, pero pedirles que los reconozcan como sus grandes autores sería como haberles pedido en su momento que reconozcan a Woody Allen como su gran director. Estos tres, se me ocurre, serían – idiosincraticamente – más judios (más neuróticos, más palabreros, más intelectuales, menos afectos a la acción y al entretenimiento) que Norteamericanos, o al menos eso es lo que pensé a raiz de tu comentario, quizá en unos minutos me arrepienta, pero bueno, no está mal ser un poco irresponsable de tanto en tanto.
    Saludos y gracias a vos por tus reflexiones y por el espacio.

  • Seikilos dice:

    Coincido en general, nuevamente. Faulkner (Joyce interpretado por Faulkner, Faulkner traducido por Borges) continuó su legado en Latinoamérica; Hemingway vivió con más fuerza en Estados Unidos, en gente como Bukowski o Norman Mailer o su amigo John Huston, y sin dudas se parece más a Estados Unidos que Faulkner. Naturalmente, escritores estadounidenses de talla no faltan. Vivos, es otra cosa.

  • ericz dice:

    ¿Cómo le va al joven Franzen? Las correcciones me pareció excelente.
    ¿Es posible que por entregar una novela por década el gran mercado lo ignore un poco?

  • Seikilos dice:

    Lo de Oprah no ayudó.

Escribir un comentario

Categorías

Textos recientes

Comentarios recientes

    • Seikilos: La fuente, naturalmente, es el vasto diario de Bioy sobre Bo...
    • juan: "en los diarios Bioy anota a Borges diciendo que rompió una ...
    • jimena: acabo de ver la pelicula y me quedo rondando lo de los tres ...
    • Mallo: Comparto con usted la valoración de la traducción, que es ta...
    • Seikilos: Es cierto, Adriana, es la garza roja. Sería bueno hacer la l...
    • adriana: creo que el ave de la imagen 12 es una EUDOCIMUS RUBER pero ...
    • fony Arias: No se a que muerte terrible se refiere Alberto de la que tuv...

Archivos

Meta