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Whatever works (Woody Allen)

Me gustaría decir que hubo expectativa en ver esos dos nombres juntos, Larry David y Woody Allen, pero duró poco. Woody Allen hace mucho no dirige una película que me haga sonreír; nunca vi a Larry David como un actor. De forma que hay un primer personaje:

Boris Yellnikoff = Isaac + Larry David + Melvin Udall

Melvin Udall es el condimento: Jack Nicholson en “As good as it gets”. Los ingredientes principales son el Larry David de “Curb your enthusiasm” (que sospecho es el único Larry David posible) y Isaac, el personaje que compone Woody Allen en Manhattan. Por lo demás, la trama misma de alguna manera es Manhattan + Curb your enthusiasm. Larry David duda entre él y Woody Allen; sale más creíble cuando logra pasarse a su territorio, y se hace irreal cuando el guión demanda los gestos de Allen. Luego está el segundo personaje:

Melodie St. Ann Celestine = Tracy + SanDeE* + Linda Ash

Tracy, ya es claro, es la colegiala de Manhattan, pero sin su inteligencia, y privada del encanto que le transmitía Mariel Hemingway; Whatever WorksSanDeE* era la tentadora (alguna vez pudo con ese adjetivo) Sarah Jessica Parker en L.A. Story, y Linda Ash era la cabeza hueca de Mighty Aphrodite. Creo que el resto ya se prevé: un misántropo cínico y una colegiala linda y boba, ¿qué puede pasar?
Por lo demás, el guión, que sabe al Woody Allen de los setenta, fue escrito efectivamente en 1977, un par de años antes que Manhattan. Me parece claro que Allen estaba tratando de exorcizar algo en ambas películas: hurgué un poco y encontré a Stacey Nelkin, quien antes de ser actriz habría seducido a Woody Allen cuando ella estaba en la escuela secundaria y él tenía ya más de cuarenta, en el año, sí, 1976 ó 1977. Luego Allen se arrepentiría de esas películas; Whatever works fue archivada cuando el actor al que estaba dirigida (Zero Mostel) murió, y luego de filmar la otra, Woody Allen quedó tan insatisfecho que ofreció al estudio filmar otra película completamente gratis si evitaban que Manhattan se hiciera pública.
Este año Allen, con vistas a una huelga de actores, se apuró a resucitar el guión olvidado, y llama la atención que la haya subtitulado “Una nueva comedia”. El resultado es tibio: si Manhattan funciona muy bien en su contexto, Whatever works es irregular, con mucho déjà vu y poca convicción. Allen dice que no le cambió nada al guión original, pero se ve claramente un patrón con las últimas películas, esa fábula moral de que el mundo es un horror conradiano y que el azar puede deparar la mujer menos pensada para que el mundo sea menos pensado. La película no fue para mí la decepción absoluta que han sido las otras que poblaron la última década (signadas por el extranjero y las musas), pero el retroceso al setenta y siete sólo pone en evidencia lo que ya no está y no puede recrearse: no sólo la inspiración de Woody Allen, sino el contexto de esos tiempos, el espíritu del mundo de esa época y del espectador de esa época.