Dos fotógrafos
Hoy leo en la Escuela de Fotografía Digital algunas citas de fotógrafos famosos. Hay dos que separo:
No hay que sacar fotos, hay que hacerlas (Ansel Adams)
Lo bello puede ser visto en todo; ver y componer lo bello es lo que separa la instantánea de la fotografía (Matt Hardy)
Hay un fotógrafo que está al acecho de lo bello. Nunca deja de observar, de caminar, hasta encontrarlo. Siempre está listo a tomar su cámara y dejar un registro fotográfico de ese objeto, de ese paisaje, de ese gesto en esa persona, en ese momento. Es rápido y práctico; ve muchas cosas, pasan a su cámara muchas imágenes, pero no todas tendrán la pureza de esa belleza que hace a una gran fotografía. Las que sí la tengan, serán espontáneas, persuasivas, incontestables, verdaderas.
Hay otro fotógrafo que construye sus fotos. Sabe ver en el esbozo de lo real la potencial fotografía escondida. Elige el equipo adecuado, cambia las lentes y fija el trípode. Se toma el tiempo, hace varias tomas, quizás vuelva al día siguiente a buscar una mejor luz. Ya en el laboratorio, separa algunas posibles candidatas, combina las fotos, las trabaja a lo largo de muchas horas con colores y texturas y goma de borrar, hasta lograr sacar a la luz el objeto vislumbrado. Un objeto que todos saben que no tiene contrapartida en la realidad, pero que es un objeto estético perfecto, que de alguna manera nos convence de que así es como debe ser en el instante nunca percibido en que muestra su plenitud.
El primero podría llamarse Henri Cartier-Bresson; el segundo, Ansel Adams; también podrían llamarse Vincent Van Gogh y Jan Vermeer, o Roberto Arlt y Jorge Luis Borges, o Pier Paolo Pasolini y Peter Greenaway, o Jimi Hendrix y Robert Fripp.
Me gustó la tipología pero a mi ver fallaste en el orden de una de las parejas pues entiendo que Vincent Van Gogh sería del segundo tipo, mientras que Jan Vermeer del primero.
Me pregunto, ¿existe algún artista que pueda ser indistintamente ambos? Apunto a Bach, Miguel Angel en su última etapa trató de ser del primer tipo, no se me ocurren más ahora y estos son discutibles. Te dejo.
Saludos
Van Gogh era un pintor que pintaba mucho, con gruesas pinceladas, buscando menos el rigor que el momento, menos la copia de la realidad que la expresión y la pasión de lo que estaba mirando y no quería perder. Cuenta una vez en sus cartas a Theo que, luego de la lluvia, vio un charco de barro, y estaba sin su pincel y su lienzo. Impulsivamente se arrojó en el barro, se enlodó la ropa, y corrió a buscar ese color en su pintura, sabiendo que, una vez secado, no sería el mismo. Lo mismo le pasaba con las tonalidades del sol a determinada hora. Van Gogh estaba siempre afuera caminando, listo a pintar lo que estuviera a su alcance, casi sin pensarlo: campesinos, árboles, mesas, estrellas.
Vermeer, en cambio, hizo pocas pinturas, trabajaba mayormente en el controlado interior de su estudio. Era un erudito del uso paciente del esfumado, de la mímesis de la luz y la degradación de la sombra, compositor cuidadoso de las poses de sus modelos, elaborador de finas alegorías construidas con objetos simbólicos colocados con exactitud. Se dice de Vermeer que usaba la camera obscura, un predecesor de la cámara de fotos, para tener un efecto aún más grande en términos visuales, y que sus pigmentos eran carísimos. No hay impulsos pasionales en las pinturas de Vermeer, nada es casual, nada es espontáneo: todo es una construcción delicada y meditada para lograr una atmósfera determinada.
Hay, naturalmente, artistas que pueden ser a la vez espontáneos y reflexivos, apasionados e intelectuales. Bach creo que no, Bach componía sus obras desde la construcción cuidadosa, desde el estudio, aunque tenía un gran talento y un gran gusto. Tal vez Bartók, el incansable caminador de Hungría, Rumania y Transilvania, el que hablaba con las viejas turcas y búlgaras buscando el sabor real de los campesinos, el que anotaba todas la melodías que escuchaba, pero a la vez componía trabajosos cuartetos de cuerda y sonatas, ése tal vez sea un compositor con los pies en los dos continentes. Muchos finos compositores de jazz que a la vez daban rienda suelta a inspiradas improvisaciones podrían admitir esa dualidad. Shakespeare, "que se emborrachaba con las palabras"; Picasso.
Muy ilustrativo respecto al proceso fotográfico, y muy lograda la metáfora con los ejemplos de otras parejas.
Ahora bien, creo que todo artista, o todo verdadero artista, en el fondo, está siempre entre ambas posibilidades. Puede que esté consciente de ello o no, puede que le guste o no, que trate de evitar el trabjo o bien que trate de evitar la epsontaneidad, pero siempre estará trabajando en ambos bordes (a ratos más en uno que en otro), porque el arte es siempre un problema de tensión y equilibrio, y ambas cualidades no son solo espontáneas o trabajadas.
Sí, es verdad que muchos, quizás la mayoría de los artistas trabajan en esa tensión. Habrá unos pocos artistas geniales que, en un rapto breve de inspiración inmediata, hagan nacer una obra perfecta. Habrá unos pocos artistas que, a lo largo de muchas horas de trabajo obsesivo, hagan nacer una obra perfecta. La mayoría de los artistas está en el medio, haciendo lo que pueden con lo que tienen, luchando con la musa y su ausencia, con sus ideales estéticos y con su oficio, inclinados sobre la obra: como dijo alguien, "que cuando llegue la inspiración, me encuentre trabajando". En el degradé de colores que hay entre el modo de trabajo de Cartier-Bresson y el de Ansel Adams está la mayor parte de los fotógrafos; aún así, Cartier-Bresson trabajará con tezón en la selección de sus muchas fotos y en el perfeccionamiento de su técnica rápida, y Ansel Adams elegirá con intuición e inspiración los paisajes perfectos que su ojo ya sabe que puede construir sobre esas bases.
Reflexiva réplica por la que tengo que admtir que andaba equivocado, fíjate que yo estaba preocupado de haber sido excesivamente tiquismiquis en mi apunte pues creía que no pretendías haber sido riguroso en la lista pero veo que detrás de ella había una profunda reflexión. En mi ingenuidad proponía el intercambio porque los cuadros de Van Gogh no era tan realistas y por tanto no parecían registrar la naturaleza tal cual, tal y como sí pensé que lo hacía Vermeer.
Con Bach, sí que reabriría la polémica pues no hay que olvidar que en muchas ocasiones recogió trivialidades tal y pensemos en el cuaderno de Magdanlen y tampoco hay que olvidar que era un improvisador nato. La ofrenda musical pivota sobre, no contra pues no modifica sino expande, un registro de música espontánea e improvisada.
En cuanto a Shakespeare, a punto estuve de meterlo también pero es que soy el único tío del mundo que piensa que Harold Blom infravalora al cisne de Avon, así que no me siento objetivo respecto a él pero sí, es más que posible de hecho que gran parte de sus frases hayan sido quitadas/añadidas en función de la respuesta natural del público.
Pese a que a Vermeer lo desvelaba "lo real", tenía una visión idealizada de la realidad, que nunca lucía con tanto esplendor como en sus pinturas. Van Gogh pintaba casi al descuido, pero hay algo más humano en los trazos gruesos y en los inverosímiles astros puntiagudos de su "Noche Estrellada" que en la precisión fotográfica y perfecta de la "Vista de Delft" de Vermeer. Ambos, sin duda, dejaban en el lienzo lo que veían, eran grandes artistas, a su manera.
Creo que es verdad lo que decís de Bach: en esa época se improvisaba más, se tenía menos respeto a la música escrita. Era un músico extremadamente prolífico e inspirado, aunque el tiempo (y el culto a la razón) quisieron ver mecánicos, matemáticos sus contrapuntos y armonías. Uno cae en la trampa.
Respecto a Shakespeare, no entendí: ¡no conozco a nadie que valore más al bardo que Harold Bloom!
Gracias nuevamente por tus comentarios.
En cierto modo, hasta Beethoven no hay una maduración excesiva en las obras, ya en este el número de opus empieza a no llegar al millar como en Bach, o en Mozart de haber vivido, qué se yo, cinco años más. Bien es cierto que en este caso más que a una postura estética tal vez se deba más a que empieza el sempiterno drama de los músicos de las nuevas generaciones: el tener un lenguaje musical agotado necesitado de renovarse.
Un último apunte aclaratorio, dices:
¡no conozco a nadie que valore más al bardo que Harold Bloom!
Pero haberlo, haylo: YO
XDDD
Saludos
Jaja, ahora entiendo lo de Shakespeare