Batea Mahuida
Continuando con la serie de fotos de este viaje al sur de Argentina, las siguientes corresponden a Villa Pehuenia. De alguna manera, no son otra cosa que insinuaciones, dibujos esquemáticos y rápidos que un dispositivo óptico copia de una fracción de la realidad, pero la realidad excede a la fotografía. Recuerdo los viajes por Europa, la sensación muy fuerte de la historia, la idea de que todo suelo que yo pisara había sido ya pisado antes por muchedumbres de griegos, de latinos, de germanos, de otomanos, de árabes. En ese suelo se podía oír un rumor fantasmal en miles de lenguas: ejércitos, reyes, hombres y mujeres; las nueve Troyas propiciadas por Schliemann, treinta siglos, una ciudad sobre otra, eran una buena metáfora para mí en ese entonces. Pero aquí, en un mundo vasto de poca gente, de pobre genealogía, debajo de esta tierra no hay nada humano. Debajo de esta tierra hay gigantes muertos, huesos escondidos de dinosarios; encima de esta tierra hay gigantes vivos, montañas enormes, árboles altos y milenarios. Camino así, entonces, casi anómalo por sobre estas tierras de los mapuche, subo las faldas doradas del Batea Mahuida, vestidas de pehuenes. Veo desde el hombro de este gigante un pueblo cercano como una mancha blanca, pero una persona sería inapreciable. Esos otros titanes canosos que veo alrededor no pueden verme a mí. Con mis ojos veo los ojos terribles de esta criatura, uno en este volcán, el cráter donde habita una laguna, y otro enceguecedor en el cielo. Es claro para mí que soy imperceptible ante esos ojos; éste es mi verdadero tamaño, así de corto el lapso de mi vida, así de minúsculo el tamaño de mi sombra.
Una vez más, bellas fotos (tal vez mi preferida sea la última) pero esta vez con un prólogo poético que espero que repitas la próxima vez que cuelgues fotos
Ciertamente a Europa le resulta difícil de mostrar, a resultas de la ya milenaria huella que ha ido ejerciendo el hombre sobre ella, aquella vastedad de la naturaleza que tanto asombró a los románticos.
Saludos
Una vez más, muchas gracias por tus palabras
La verdad llegue a tu pagina leyendo informacion sobre Pehuenia. La verdad que a pesar de aparentemente haber leido tanto y viajado tanto, te quedas en una miopia de binocular roto increible. Decir que los mapuches viven borrachos y que viven gratis, que tienen todo y que salen a pedirle al "hombre blanco lo que necesitan" es una pelotudez gigante y casi fascista. No se cuanto tiempo pasaste ahi, pero a juzgar por tu rapidez para hacer juicios ridiculos estuviste dos o tres dias. Mucho libro, mucha poesia, pero terminaste diciendo una gilada increible flaco. Te recomiendo que cuando vayas de vuelta mires bien de cerca las cosas, o al menos evites hacer juicios rapidos con tal de poner algo.
Mi mail es rebelxtravaganza3@gmail.com.
Releyendo ese texto ahora, creo que generalicé cuando dije que los mapuche vivían borrachos. No todos lo hacían, pero muchos podían verse en las calles, de día y de noche. Estoy hablando de mi impresión de hace seis años atrás, cuando fui por primera vez a Pehuenia. En ese momento la villa todavía se estaba haciendo, tenía poco más de diez años de existencia. Los mapuche recién empezaban a regentear el volcán; el año aquel la cabaña de esquí se había incendiado. Los subsidios naturalmente estaban relacionados con los gobiernos de turno, y pese a que fui algunas veces más desde entonces, ignoro en qué situación estarán ahora esos subsidios. Hoy los mapuche Puel cobran por pasar por sus tierras, por ejemplo por entrar a caminar al volcán, o por un circuito de pequeños lagos más allá de la angostura de los lagos Moquehue y Aluminé. Eso del "hombre blanco" está sacado de contexto; la relación entre mapuche y el resto es, como mínimo, de conflicto: se pelea mucho por las tierras, antes y ahora, y está lejos de ser una convivencia pacífica, pese a que muchas tierras se han declarado territorio mapuche. Una cuestión es conservar los pueblos originarios, y otra muy distinta es polarizar en buenos y malos, y toda otra visión en la que los mapuche no queden en el papel de inocentes abusados es tratada de fascista. El problema es un poco más complejo que esa foto en blanco y negro, y hay contradicciones incluso dentro del seno mismo de los mapuche. Un ejemplo muy claro es que no todos los mapuche estaban de acuerdo en convertir el volcán en un mercado rentable. Hablé con muchos mapuche en aquel entonces, especialmente chicos, y la impresión que me dio fue de sentimientos encontrados, respecto de sus propias creencias y valores frente a la exposición a la que se empezaron a ver confrontados cuando la villa comenzó a crecer: no solo a los que venían a explotar turísticamente el lugar con emprendimientos, sino al aluvión de turistas también. Es claro que yo cuento lo que vi, lo que pude entender hablando con ellos y con otra gente del lugar, pero yo no soy un antropólogo, un mapuche, un experto en pueblos originarios. Mi opinión es solamente una opinión más. Como la tuya, supongo.