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Austerlitz (W. G. Sebald)

AusterlitzSi uno se guía por la blogósfera y las columnas de opinión de los periódicos de hoy día, el Holocausto en particular y el devenir de los judíos en general pasaron a ser contexto de otro conflicto, el de Israel y Palestina, y hay disputa entre los que denuestan y los que defienden el uso político actual de esa historia unánimemente repudiada. Sin embargo, existe W. G. Sebald. Bueno, no existe realmente: Sebald murió en 2001, el año en que editó este libro, Austerlitz, y Sebald vive en 1944, en la Alemania de la Segunda Guerra, año y lugar de su nacimiento, Sebald sigue allá pensando en esa atrocidad de dimensiones inverosímiles que fue perpetrada inexplicablemente por su pueblo, y necesita entenderlo, acercarse a ese hecho brutal desde algún lugar. Es significativo que ese lugar en su libro sea un extranjero que está fuera de la cultura de Alemania, que no habla el alemán. Se dice que en el libro Sebald es el interlocutor del personaje Austerlitz, el testigo de su catástrofe personal, pero es claro para mí que Sebald quiso estar en el lugar de Austerlitz, víctima de esta historia nefasta. Ya en Los Emigrados Sebald estaba tratando de abordar el problema del desarraigo y la identidad, el problema de un hombre que se marchita cuando no puede aferrarse a nada sin raíces, el problema de la memoria en relación a la construcción de una persona. Es el pathos del propio escritor, tanto como individuo como parte de un colectivo, y en Austerlitz profundiza este dilema tan europeo, apuntando a lo que para la mayoría fue inasible. Uno pensaría que trabajar el Holocausto, un tema enorme, requiere gestos igualmente colosales, literatura desmesurada, vastas catarsis y condenaciones; Sebald, en cambio, es delicado, sutil, tenue. Matiza con fotos en blanco y negro de una melancolía indecible, alude en vez de señalar, construye sensaciones a través de párrafos de fina escritura. Admirador de Kafka1, también Sebald deja al lector sintiendo cosas que no sabe nombrar, que no están en las palabras que acaba de leer, que se forman con la acumulación de una prosa que fluye meandrosa y nostálgica, que horada al lector, que lo hunde con gotas microscópicas de ficción en una realidad que es como un océano. En comparación, la Reina Loana de Umberto Eco, de temática ligada también a un régimen fascista, a la pérdida y la recuperación de la identidad, a la memoria colectiva, parece desmañada, de trazo grueso.
En fin, encontrar un libro que emociona es, para este lector, una excepción. Hablar de un autor actual que tiene una obra (pequeña pero) genial raya en lo milagroso. La contratapa lo quiere equiparar a Joyce; en la forma para mí está más cerca de Thomas Bernhard y en el fondo, como dije antes, de la intensidad de Franz Kafka. Kafka era judío y escribía en alemán entre checos; Sebald escribía en alemán entre ingleses sobre los judíos. Kafka, en la carta a su amigo Oskar Pollak del 27 de Enero de 1904, escribía en alemán:

Creo que deberíamos leer solamente aquellos libros que nos apuñalan y nos lastiman. Si el libro que leemos no nos despierta con un golpe en la cabeza, ¿para qué lo leemos? (…) Necesitamos libros que nos afecten como un desastre, que nos hagan sentir dolor, como la muerte de alguien que amábamos más que a nosotros mismos, como ser exiliados a un bosque que esté lejos del mundo, como un suicidio. Un libro tiene que ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro nuestro.

Austerlitz es, junto con El Proceso, uno de "aquellos libros".

1 En un momento Sebald está describiendo a los alemanes que informan la deportación a los judíos, "que eran sorprendentemente semejantes y tenían un rostro impreciso y brillante"; a continuación describe su forma de vestir: "llevaban chaquetas con diversos pliegues, bolsillos, botones y un cinturón, que, sin que se pudiera saber con claridad para qué servían, parecían especialmente apropiados". El lector asiduo de Kafka reconoce inmediatamente la cita literal a El Proceso, los mensajeros alemanes son los mensajeros que advierten a K. que hay un proceso en marcha en contra suya.

13 comentarios

  • Palimp dice:

    Pues si tú lo dices voy corriendo a por el libro.

  • Yo agregaría: ¿para que leer reseñas que no nos dicen nada?

    La cita de Kafka es bellísima.

    Dicho eso, debo apuntar que esta reseña me ha gustado mucho, y me has dejado "picado" con esas referencias a Kafka y al estilo sutil de Sebald, como opuesto al "trazo grueso" de "La misteriosa llama de la reina Loana".

    Saludos.

    P.D. Estaba por redactar un comentario sobre "Mr. Vértigo", de Paul Auster, pero ahora me lo pensaré mejor.

  • Lucio dice:

    Leandro,
    Excelente reseña. Me dan ganas de leer esos libros. Es cierto eso de que si un libro no te apuñala un poco ¿de que sirve?
    También es cierto que hay libros que te apuñalan después de haberlos terminado, a veces mucho tiempo después…
    Saludos veraniegos.

  • Seikilos dice:

    Gracias a los tres por dejar sus huellas. Gustavo, podrías en vez de reseñar al Vértigo de Auster, el Vértigo de Sebald, que incidentalmente tiene a Kafka como uno de sus protagonistas :)

  • Pues más picado quedé ahora, y tendré que buscar ese "Vértigo" de Sebald.

    Por cierto, ¿qué pensás de esa novela de Auster?

    Saludos.

  • Seikilos dice:

    No la leí; los pocos comentarios que recibí no me alentaron demasiado a ello, por otro lado. ¿A vos te gustó? ¿Cómo la medís respecto a los otros libros de Auster?

  • Auster es uno de esos autores que había dejado pasar, hasta que me decidí por entrarle, y empecé con esta y ahora tengo "Ciudad de cristal". Primero, me enganchó la trama, así que le entré; creo que tiene cosas muy logrdas, es una narración sólida, clásica, lineal con su narrador protagonista, bien llevada y yo quisiera dejarme llevar; pero claro, salen los usuales prejuicios: que si muy gringa, que si parece "cine", que si simplona o efectista… no sé… sinceramente me gustó, aunque siento que se cae al final.

  • Seikilos dice:

    Detesto esa culpa intelectual que nos agarra cuando simplemente disfrutamos de algo entretenido. Me pasa todo el tiempo. Tampoco yo he leído mucho de Auster: ars longa vita brevis. Hay tanto por leer…

  • Hola: mi nombre es Graciela Pedraza y trabajo en una editorial cordobesa. Estamos interesados en publicar "Precisamente así", de Kipling, y veo que lo ha traducido al castellano.
    Quisiéramos conectarnos con usted, ¿puede enviarme su mail, por favor?

    Muchas gracias

  • ericz dice:

    Pero hay que abandonar sin temor los libros malos. No digo los de aventuras o los difíciles, digo los malos. Si hay tanto para leer. Abandoné un Tabucchi hace un rato en la página 20, y me agendo buscar Sebald. Gracias por la recomendación.
    Auster creo que escribe bien, pero se niega a no ser fácil. Ja, me mandé como una triple negación, perdón por la prosa. Pero la idea está: tiene oficio y escribe para multitudes. Uf, me salió el enano elitista de adentro, hoy no sé que me pasa, perdón pueblo.

  • Seikilos dice:

    Todavía me estoy riendo con tu último comentario. Bueno, para finalizar, yo no diría que Sebald es fácil. A Sebald hay que darle su tiempo, muchos lectores no toleran no entender de qué va la cosa, por qué tanta digresión, qué está contando. Es un estilo muy particular, y pierde a muchos, porque no hay acción, no pasa gran cosa en el libro, pero luego uno se da cuenta que hay una gran densidad, cuando uno finalmente entiende la construcción de Sebald. Quizás para primer libro Austerlitz es un poco excesivo, y Los Emigrados algo más relajado, pero sin embargo muchos dicen que Austerlitz es la gran obra del tipo.

  • Alberto dice:

    Ya hace años Rafael Conte comparó al Sr.Eco con Michel Tournier ( El Nombre de la Rosa y Gilles y Juana,del segundo;), señalando que la obrita de Tournier – no mas de 150 páginas – "vale por toda la indigesta erudición de los péndulos y las rosas ". Por otra parte,a tu comentario sobre Austerlitz le añadiría que es tanto en el fondo como en la forma una obra maestra que Thomas Bernhard no llegó a escribir ( ya había escrito bastantes ). Sebald es como Bernhard bajo los efectos de un tranquimazín de 2 miligramos. Ambos excelentes y, ambos, oh casualidad, traducidos por MIguel Sáenz.Muy buena tu reflexión, por cierto. Un saludo, Alberto.

  • Seikilos dice:

    Alberto, creo que tu metáfora sobre Bernhard desacelerado es perfecta. Miguel Sáenz es un traductor mayor, creo que la mayor parte de los escritores en alemán los leí a través de él: Sebald, Bernhard, Kafka, La Historia Interminable de Ende, Brecht, Grass, y seguro me olvido de alguien. Son traducciones perfectas, definitivas. Gracias por pasar.

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