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La Reina Loana (encore)

La honestidad intelectual me lleva a escribir esto. Una entrevista a Umberto Eco aparecida hoy en Página/12, que viene de El País español, trae estas palabras (mención aparte merece la esquizofrenia del editor, que alterna el tuteo español con el voseo argentino):

–La fe ciega en Internet crea monstruos, por otra parte.

–Sí, parece que todo es cierto, que tienes toda la información, pero no sabes cuál es buena y cuál equivocada. Esta velocidad provocará la pérdida de memoria. Y esto ocurre en las jóvenes generaciones, que ya no recuerdan quién era Franco o Mussolini. La abundancia de información sobre el presente no te permite reflexionar sobre el pasado. Cuando yo era chico podían llegar a la librería tres libros por mes, hoy llegan mil. Y ya no sabes qué libro importante fue publicado hace seis meses. Eso también es una pérdida de la memoria (…)

–Tanta información hace que los periódicos parezcan irrelevantes.

–Ese es uno de nuestros problemas contemporáneos. La abundancia de información irrelevante y la dificultad de seleccionarla, y la pérdida de memoria del pasado, no digo ya la histórica. La memoria es nuestra identidad, nuestra alma. Si perdés hoy la memoria, ya no hay alma, sos una bestia. Si sufrís un golpe en la cabeza y perdés la memoria, te convertís en un vegetal. Disminuir mucho la memoria es disminuir mucho el alma.

De repente comprendí la última novela de Eco, esa metáfora del hombre moderno que lleva muchísimas páginas y que en el momento en que la leí me pasó como un fantasma invisible por mi obtuso lado, confundida con una forma de la nostalgia. No recuerdo haber leído en su momento ninguna crítica que hubiera rescatado esto, sin embargo.