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Ambrose Bierce, reinventado

Hoy leo en Slashdot la siguiente noticia:

Scientists from the University of East Anglia have discovered exactly what makes the seaside smell like the seaside – and bottled it.

es decir: “Científicos de la Universidad de Anglia del Este han descubierto exactamente qué es lo que hace que la playa huela como la playa – y lo embotellaron” (cualquier seguidor de Seinfeld sabrá que esto significa que alguien más, además de Calvin Klein, ha cometido plagio sobre la idea original del perfume marino de Kramer). Sobre el final del artículo se menciona que el pueblo costero donde se hizo el descubrimiento -Siffkey- es famoso por un cierto reverendo Harold Davidson, quien era rector y fue expulsado cuando lo sorprendieron en compañía de unas prostitutas; luego el reverendo se fue con un circo y murió despedazado por un león. Esta historia extraña me trajo a la memoria una cierta biografía de Ambrose Bierce, prólogo de mi primer “Diccionario del Diablo”, en castellano, donde se mentaba que un hermano de Bierce había terminado también en el circo; si bien no fue engullido por ninguna fiera, los pormenores de la vida de Bierce no eran menos bizarros. El cotejo de esta biografía con la biografía oficial me sorprendió de sobremanera; imposible no copiar algunos fragmentos aquí.

Ambrose Guinet Alarico, hijo de Marco Aurelio Tácito y Laura Bierce, nació el 24 de junio de 1842 en Horse Cave, Meigs County, Ohio. A los cinco años, jugando con un hacha, cortó el pie izquierdo de su hermano mayor. A los once, bajo el desamparo de una sequía irremediable, asiste al suicidio por horca de su padre. En muy pocos meses sucesivos contemplará mudo el derrumbamiento de su apellido: su madre escapa con un pistolero de caravanas; su hermano Albert, el mutilado, se hace jesuita; otro hermano entrará de forzudo en un circo perdiéndose su rastro en las afueras de La Habana; su hermana Cleopatra deviene misionera en una congregación de redenciones africanas y termina devorada por sus feligreses. Su único protector, su tio Lucius Verus, pirata y decorador, sucumbe en Canadá con toda la tripulación del “Raquel”.
Solo en el mundo, Bierce es recogido por Miss Zilphia Gant, solterona y cuáquera (…) En 1871 contrajo matrimonio con Escarlata Lee Stuart, mestiza chiricahua, y decidió viajar a Londres, donde vivieron cinco años y nacieron sus hijos, Montaigne y Montesquieu.
En 1876 partió Bierce a Bosnia, con el fin de completar un trabajo de geografía encargado por la Universidad de Cambridge. Desde Zenica se dirige, llamado nadie sabe por qué Luz, a Istambul. Se enamora de la Ciudad Sagrada y escribe a Escarlata para que se reúna con él, busca trabajo y pretende vivir ya para siempre a la sombra de la Sublime Puerta. Pero en Istambul conoce a Bakunin, es iniciado por éste en la Idea, y juntos marcharon a Roma, planeando asesinar a Pío IX. Perseguidos por todas las policías del continente, se separan en Esmirna y Bierce regresa a los Estados Unidos.
(…) En 1905 se enamora de Mrs. Patrick Campbell durante una representación de Romeo and Juliet, y se escapa con ella. Pero la dulce actriz lo abandona en Boston. Y Bierce, desesperado, se entrega al alcohol, renuncia a su carrera y se dedica a vivir de prestado. Su esposa también lo abandona y regresa con su tribu. Sus hijos, uno muere en una pelea de taberna y otro por una sobredosis de cocaína.

Luego viene su ya famoso exilio a la revolución mexicana, probablemente la única verdad de esta biografía. Su nombre era Ambrose Gwinett, así y sin Alarico. Su padre era en efecto Marco Aurelio, pero no Tácito; no hubo un tío Lucius Verus, ni una hermana Cleopatra: sus doce hermanos tenían nombres que empezaban con “A”. Toda la historia familiar es fraudulenta. Su mujer no era aborigen, y se llamaba Mary Ellen Day; sus hijos no fueron dos ni tenían esos nombres de escritores franceses, sino los más prosaicos Day, Leigh y Helen (el primer varón se suicidó luego de matar a un rival por una mujer; el segundo murió de neumonía). Bierce nunca estuvo en Bosnia ni en Turquía, ni quiso matar a ningún papa. Patrick Campbell existió, pero no fue amante del escritor. Miss Zilphia Gant es un cuento de William Faulkner. Bakunin murió en el 1876, ya retirado. Etcétera. Lo preocupante es que ya muchas páginas de internet están recogiendo estos datos “biográficos” como reales.
En el final, Bierce escribe una carta donde explica con gracia su partida a México:

Good-bye; if you hear of my being stood up against a Mexican stone wall and shot to rags please know that I think that a pretty good way to depart this life. It beats old age, disease, or falling down the cellar stairs. To be a Gringo in Mexico – ah, that is euthanasia.

esto es:

Adiós; si se enteran de que me pusieron contra un paredón mexicano y que fui fusilado, sepan que creo que es una buena manera de abandonar esta vida. Es mejor que la vejez, la enfermedad, o caerse de una escalera. Ser un gringo en México… ah, eso es eutanasia.

José María Alvarez, el autor de la inventiva biografía, corrige “abandondar esta vida” por “abandonar esta mierda”; con estas palabras abandona su licenciosa introducción.