Biorges ("Borges", de Bioy Casares, parte III)
Avanzo cuatrocientas páginas más en el diario de Bioy sobre Borges. Como sucede con los personajes de una buena obra literaria, los de este libro no permanecen estáticos, cambian de lugares, de actitudes. Dije antes que Bioy y Borges nunca condescendían a la confidencia; cité unas líneas de María Esther Vázquez (que Vero paralelizó con otras de Borges) acerca de esta actitud. María Esther Vázquez tuvo un romance con Borges; el doce de octubre de 1963, pocas páginas después de mi última reseña, Borges se permite la debilidad de hablar francamente con Bioy de sus dudas, de sus problemas emocionales, de sus idas y vueltas con "esta chica". Los amigos se sienten muy cercanos, hay emociones; cuando la pareja se anima a esbozar un plan de casamiento, Bioy propone un brindis con champagne. El compromiso eventualmente se cae, y cuando años más tarde Borges anuncia su casamiento con Elsa Astete, Bioy ha vuelto a la frialdad, no siente ya entusiasmo, no apuesta a la pareja. Las confidencias desaparecieron, la relación es nuevamente sólo literatura. Hay otros distanciamientos: ya Bioy y Borges no son "intercambiables", Bioy anota cada vez más diferencias de apreciación, que pocas veces se anima a confesar en voz alta frente a su implacable amigo. El recurrente caso de Hemingway quizás sea paradigmático: para Bioy es un grande, que habla de la vida que él admira: las diversas mujeres, la caza, las borracheras irresponsables. A Borges todas estas cosas lo asquean, y como consecuencia derogan al escritor. La discusión (que se lleva más en los diarios que cara a cara) sobre los libros de Hemingway es, en el fondo, la discusión sobre la visión que tienen Borges y Bioy de la vida, no sobre la literatura del estadounidense. Una polémica similar es llevada por Borges contra los psicólogos, en su propio terreno, cuando lo invitan a conferenciar.
Sobre las preferencias literarias que sí comparten, está la literatura inglesa y la literatura argentina (sienten igual desprecio por la francesa y la alemana; de las demás, no frecuentan libros que no puedan leer en el idioma original, aparentemente). El arte mayor corre en inglés para ellos, opinión que mucho más tarde compartiría Harold Bloom. El mundillo literario argentino bulle, en el pasado y en el presente de los diarios, de nombres que hoy ya han pasado al olvido: incontables peleas con gente que no ha trascendido, peleas por política, por dinero, por ambición. En un momento de 1966 hacen un ranking de autores muertos, "según la vitalidad póstuma": Hernández, Quiroga, Arlt, Sarmiento, Florencio Sánchez, Macedonio Fernández, Güiraldes, Lugones. Puesto a pensar cuántos sobrevivieron, cuarenta años después, escribo una lista tentativa de escritores que hoy siguen vivos en el recuerdo de la gente. En primer lugar la trinidad clásica de Borges, Cortázar y Sabato (este último sigue obstinadamente vivo en la realidad, también); en segundo ya Pizarnik y Girondo, con una misteriosa fidelidad en los jóvenes que alarmaría a Borges; Quiroga, que sigue fresco; Sarmiento, Güiraldes y Hernández, confinados mayormente a la escuela. Del catálogo original, Florencio Sánchez, desaparecido; Lugones, a punto de confundirse en el nombre de una avenida, o en algunas páginas de Borges. Otros adjuntos a la figura de Borges: Macedonio Fernández, Norah Lange (recientemente editada en una lujosa obra completa), Enrique Banchs, un resto de Paul Groussac, acaso el mismo Bioy Casares, quien es visto siempre a la sombra de Borges. Esta nómina que enumero es, por supuesto, rápida y subjetiva; sé que otros harían otras. Me baso en las reediciones, en la presencia en las librerías, en las charlas con otros lectores. Ignoro cuál será el paradero hoy de Mujica Láinez, de Alfonsina Storni, de Bianco. Girri, Murena, Mastronardi, Peyrou, animales extintos o amenazados ya de muerte.
Para terminar, una definición que Borges da de sí mismo:
Estudio inglés antiguo, escribo versos medidos y rimados, me gustan los films norteamericanos, estoy inscripto en el partido conservador: soy un viejo de mierda, estoy perdido.
Me recuerda al Samson Agonistes:
Eyeless in Gaza at the Mill with slaves
que Borges delectaba, por la enumeración de desgracias, una sobre otra.
Ver también:
Parte I: "Borges, (Adolfo Bioy Casares)"
Parte II: "Come en casa Borges"
Parte IV: "Un diario tiene que ser indiscreto"
El libro tiene el atractivo de ser un estudio de campo, de una clase social, de dos personajes de la misma clase social; uno de ellos ciego y arruinado económicamente pero como diría Adler, compensado con su genialidad y el otro un señorito rico, atraído edípicamente por su maestro, pero con alas muy pequeñas, aunque demostró bastante luego.
Tanta genialidad al servicio de un genio resentido y maligno, acomplejado, es una pérdia de energía
Mujica Leinez creo que sigue bastante vivo, he visto muchas copias de Bomarzo.
¿Es leído Sarmiento en las escuelas?
Facundo no me parece un libro para chicos.
Gualterio
Bueno, Sarmiento se lee en la secundaria, o al menos en mi generación. La escuela no se limita a la primaria.
Raùl, ¿Por què el resentimiento, malignidad y acomplejamiento que Ud. le adjudica a Borges, piensa que es ajeno a los que no somos genios como èl?. ¿No piensa que la verdadera pèrdida de energìa, es ocuparse de Borges, solo para verlo desde el lado ideològico, o, lo que es mucho peor desde la envidia.
Discùlpeme, pero eso pareciò su comentario, si la interpretaciòn es errònea, mis disculpas son dobles.
Ademàs, ya se que el comentario es extemporàneo, ya que el suyo, fue realizado en Febrero, espero que para èstos tiempos haya vuelto màs benèvola su mirada, sobre un verdadero genio, y su amigo, un gran escritor.