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Asado Crudo y Violento

El disco “Asado Crudo” (el último en vivo del grupo humorístico-musical argentino Asado Violento) dice menos sobre sus ejecutores que sobre sus víctimas. A nadie puede sorprender que la parodia del rock stone (léase Ratones Paranoicos, Viejas Locas y otros) sea más sofisticada que el rock stone en conjunto, pero el remedo de la famosa movida candombera liderada por Los Piojos (que invalida en toda ley su discografía: la exposición deliberada de sus métodos, ejecutada con todo exceso técnico, oblitera en la sombra de la duda y la inverosimilitud a su remedado) ha dejado con la boca abierta a más de uno. Otros estilos o tendencias quizás resistieron los embates del ridículo con más dignidad: así, Andy Bell (Erasure) o Rick Astley probaron ser cantantes técnicamente más complejos de caricaturizar que lo que un primer análisis superficial sugeriría, por no mencionar la imitación de la imitación de Stevie Wonder (Jay Kay, de Jamiroquai). Otros casos son más felices, y la solvencia vocal de Asado Violento permitió duplicaciones exactas de Luis Miguel o Adrián Barilari (Rata Blanca), donde hasta la última imprecisión de las (des)afinaciones respectivas de estos cantantes fue debidamente canibalizada.
No cabe duda alguna de las posibilidades ejecutorias de este grupo, especialmente en el bajo, guitarra y cuerdas vocales; la única duda que cabe, naturalmente, es la de las posibilidades de ese callejón sin salida que es no tomarse nada en serio, un callejón ya visitado por Kapanga o Weird Al Jankovic. Con todo, revisitar la escena del rock argentino desde la mofa puede resultar una buena prueba de resistencia para los destinatarios de la mofa que, deplorablemente, no han podido evitar una oprobiosa derrota.