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Pontypool (Bruce McDonald)

Pontypool es una de las películas más originales que vi en los últimos años. Y es una película de terror. No sé muy bien qué puedo decir sin arruinársela a quien quiera verla. Puedo reproducir e intentar traducir las líneas iniciales, el monólogo de un locutor de radio en una mañana de un pueblito canadiense, el pueblo de Pontypool:

Mrs. French’s cat is missing. The signs are posted all over town. “Have you seen Honey?” We’ve all seen the posters, but nobody has seen Honey the cat. Nobody. Until last Thursday morning, when Miss Colette Piscine swerved her car to miss Honey the cat as she drove across a bridge. Well this bridge, now slightly damaged, is a bit of a local treasure and even has its own fancy name; Pont de Flaque. Now Collette, that sounds like Culotte. That’s Panty in French. And Piscine means Pool. Panty pool. Flaque also means pool in French, so Colete Piscine, in French Panty Pool, drives over the Pont de Flaque, the Pont de Pool if you will, to avoid hitting Mrs. French’s cat that has been missing in Pontypool. Pontypool. Pontypool. Panty pool. Pont de Flaque. What does it mean? Well, Norman Mailer, he had an interesting theory that he used to explain the strange coincidences in the aftermath of the JFK assasination. In the wake of huge events, after them and before them, physical details they spasm for a moment; they sort of unlock and when they come back into focus they suddenly coincide in a weird way. Street names and birthdates and middle names, all kind of superfluous things appear related to eachother. It’s a ripple effect. So, what does it mean? Well… it means something’s going to happen. Something big. But then, something’s always about to happen.

La traducción es incierta, porque son juegos de palabras, pero posible hasta un punto:

El gato de la señora Francia se ha perdido. Los carteles están pegados por todo el pueblo. “¿Alguien vio a Miel?” Todos vimos los carteles, pero nadie vio a Miel el gato. Nadie. Hasta el jueves pasado a la mañana, cuando la señorita Colette Piscine desvió su auto para no atropellar a Miel el gato mientras cruzaba un puente. Bueno, este puente, ahora algo dañado, es una especie de orgullo local e incluso tiene su propio y elegante nombre: Pont de Flaque. Ahora, Collette suena a Culotte. Que es bombacha en Francia. Y Piscine es pileta. Pileta de la bombacha, o Panty pool en inglés. Panty pool. Flaque también significa pileta en francés, así que Colete Piscine, que en francés traducido al inglés es Panty Pool, maneja sobre el Pont de Flaque, el Pont de Pileta, si quieren, para evitar atropellar al gato de la señora Francia que estaba perdido en Pontypool. Pontypool. Pontypool. Panty pool. Pont de Flaque. ¿Qué significa todo esto? Bueno, Norman Mailer tenía una teoría interesante que usó para explicar las extrañas coincidencias que sucedieron al asesinato de John F. Kennedy. Ante eventos de ese tenor, antes y después de ellos, los detalles físicos tienen un espasmo momentáneo: es como si se desarmaran, y cuando vuelven a enfocarse de repente coinciden de alguna forma rara. Los nombres de las calles, los cumpleaños y los segundos nombres, todo tipo de cosas sin importancia parecen estar relacionados, unos con otros. Es como una ondulación. ¿Y qué significa? Bueno… significa que va a pasar algo. Algo importante. Y sin embargo, siempre hay algo que va a pasar.

Una película de terror que comienza así ya tiene mi atención. Ciertamente no es una película perfecta, pero es una película distinta, inusual, impredecible, muy divertida. PontypoolAtrapa desde las primeras líneas, y no suelta aún cuando uno nada en un mar de incertezas, sospechas, inmerso por completo en la acción. El autor Tony Burgess (que, pese a su predilección por el lenguaje y la semiótica no tiene nada que ver con Anthony Burgess) pensó en la transmisión radial de La Guerra de los Mundos que hizo Orson Welles, donde desde la radio se elaboró un ataque hacia el exterior, hacia los invisibles oyentes; la película de alguna manera invierte esa fórmula, y somos nosotros los que estamos en la radio, atacados desde un afuera incierto. PontypoolLa información que vamos recibiendo desde el exterior nos deja tan perplejos como a los protagonistas, que no saben más que nosotros: de alguna manera somos Grant Mazzy, el locutor, quien en un punto cita a Barthes: “un trauma es una foto de una noticia sin su epígrafe”. PontypoolEn la película estamos sin epígrafes, las fotos son las comunicaciones verbales que llegan del exterior, hay un bombardeo de significantes que no sabemos qué significan, qué discurso arman. No puedo revelar mucho más. Excepto decir esto: la película rezuma buen humor y una atmósfera constante de dudas e indefinición. Es difícil equilibrar en una película de terror humor y miedo; las películas estadounidenses suelen combinar gags con sobresaltos, y Pontypool no usa ni una cosa ni otra. Alivia ver que el cine de terror tiene nuevas formas, más allá de las variantes conocidas y ya agotadas; alivia que Canadá sea la impulsora de una película de estas características. Ojalá puedan filmarse las otras partes que el escritor previó.