Traducción de fragmentos de "Ulysses" ("Ulises"), de James Joyce
(por Leandro Fanzone)


Capítulo 2 ("Néstor"):

Stephen Dedalus está enseñando historia antigua. Los alumnos se dispersan, le piden una historia de fantasmas; él, pensando en el fantasma de su madre recién muerta que se le aparece en sueños, ofrece una adivinanza:

The cock crew
The sky was blue:
The bells in heaven
Were striking eleven.
Tis time for this poor soul
To go to heaven.
El gallo cantó,
el cielo era azul:
las campanas del cielo
daban las once.
Es hora de que esta pobre alma
vaya al cielo.

Los alumnos naturalmente no entienden la adivinanza sin sentido, y Stephen da una solución igualmente irracional: el zorro enterrando a su abuela bajo un arbusto sagrado. Aparentemente la respuesta tradicional a esta adivinanza es "el zorro enterrando a su madre bajo un árbol sagrado", pero Stephen evita la palabra "madre". Luego, en el capítulo 15, se vuelve a repetir la adivinanza, con cambios significativos:

The fox crew, the cocks flew, The bells in heaven Were striking eleven. 'Tis time for her poor soul To get out of heaven. El zorro cantó, los gallos se volaron, Las campanas del cielo daban las once. Es hora de que la pobre alma de ella Salga del cielo.

La aparición del fantasma de la madre tiene un paralelo a la aparición del fantasma del padre en Hamlet, que desaparece con el canto del gallo ("It was about to speak, when the cock crew", esto es, "estaba por hablar cuando el gallo cantó", Hamlet, Acto 1, Escena 1). En Ulysses, en el capítulo 1 se alude al fantasma de la madre dos veces, con ligeras variaciones:

Silently, in a dream she had come to him after her death, her wasted body within its loose brown grave-clothes giving off an odour of wax and rosewood, her breath, that had bent upon him, mute, reproachful, a faint odour of wetted ashes. Silenciosa, vino a él en sueños luego de su muerte, su cuerpo descompuesto dentro de su holgada vestimenta sepulcral, exhalando un aroma a cera y palisandro, su hálito, encorvado sobre él, mudo, recriminatorio, un aroma desvanecido a cenizas húmedas.

Luego de no acertar con la adivinanza, los alumnos se van, y queda un alumno, Cyril Sargent, que necesita ayuda con unos ejercicios:

His tangled hair and scraggy neck gave witness of unreadiness and through his misty glasses weak eyes looked up pleading. On his cheek, dull and bloodless, a soft stain of ink lay, dateshaped, recent and damp as a snail's bed. Su pelo enredado y su flaco cuello daban testimonio de su irresolución y a través de sus empañados lentes débiles ojos alzaban la vista suplicantes. En su mejilla, opaca y anémica, había una suave mancha de tinta, en forma de dátil, reciente y húmeda como la baba de un caracol.

Mientras Sargent hace sus ejercicios, la mente de Stephen vaga de la contemplación del alumno de nuevo a la madre:

Ugly and futile: lean neck and tangled hair and a stain of ink, a snail's bed. Yet someone had loved him, borne him in her arms and in her heart. But for her the race of the world would have trampled him under foot, a squashed boneless snail. She had loved his weak watery blood drained from her own. Was that then real? The only true thing in life? His mother's prostrate body the fiery Columbanus in holy zeal bestrode. She was no more: the trembling skeleton of a twig burnt in the fire, an odour of rosewood and wetted ashes. She had saved him from being trampled under foot and had gone, scarcely having been. A poor soul gone to heaven: and on a heath beneath winking stars a fox, red reek of rapine in his fur, with merciless bright eyes scraped in the earth, listened, scraped up the earth, listened, scraped and scraped.

Feo y sin sentido: magro cuello y pelo enredado y una mancha de tinta, la baba de un caracol. Sin embargo una mujer lo amó, lo llevó en sus brazos y en su corazón. Pero para ella la estampida del mundo lo hubiera pisoteado, un caracol sin huesos aplastado. Ella amó su tenue sangre acuosa extraida de la suya. ¿Fue entonces real? ¿La única cosa verdadera en la vida? El cuerpo postrado de su madre el fogoso Columbano montó con ardor sagrado. Ella ya no existía: el tembloroso esqueleto de una rama quemada en el fuego, el aroma a palisandro y a cenizas húmedas. Ella lo había salvado de haber sido pisoteado y luego se fue, cuando apenas había existido. Una pobre alma que se fue al cielo: y en un matorral debajo de las estrellas parpadeantes un zorro, hedor rojo de rapiña en su pelaje, con brillantes ojos despiadados escarbó la tierra, escuchó, escarbó la tierra, escuchó, escarbó y escarbó.

Columbano fue un santo irlandés, quien, dispuesto a hacer una vida de sacrificio, se va de su casa. La madre le pide por favor que no se vaya, se postra en el suelo suplicando, y Columbano le pasa por arriba. Esto está relacionado con una escena del capítulo anterior, donde un amigo culpa a Stephen de matar a su madre, al negarle (por su convicción en contra de la religión) su último deseo: enferma de cáncer, postrada en la cama, le pide inútilmente por favor que se arrodille a rezar por ella. La mención al "aroma a palisandro y a cenizas húmedas" se refiere a la descripción del fantasma referida arriba.

Luego, su mente vuelve al alumno y su infancia:

Like him was I, these sloping shoulders, this gracelessness. My childhood bends beside me. Too far for me to lay a hand there once or lightly. Mine is far and his secret as our eyes. Secrets, silent, stony sit in the dark palaces of both our hearts: secrets weary of their tyranny: tyrants willing to be dethroned.
Como él era yo, esos hombros inclinados, esa falta de gracia. Mi infancia se encorva a mi lado. Demasiado lejana como para que yo la toque una vez o levemente. La mía es lejana y la suya secreta como nuestros ojos. Los secretos, silenciosos, se sientan pétreos en los oscuros palacios de nuestros dos corazones: secretos cansados de su tiranía: tiranos deseosos de ser destronados.

Finalmente, aparece el "tirano deseoso de ser destronado", el superior de Stephen en la escuela.

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