El cuento del Tabú

T
EGUMAI BOPSULAI, y su hija Taffimai Metallumai, consideraban una cosa más importante que las demás: los Tabúes de Tegumai, que eran todos Bopsulai.

Prestame mucha atención, y recordá estas cosas, mi más amada niña, porque vos y yo sabemos algo sobre los tabúes.

Cuando Taffimai Metallumai (pero todavía la podemos llamar Taffi) salía a la selva a cazar con Tegumai, nunca se quedaba quieta. Siempre se quedaba muy inquieta. Bailaba ella entre las hojas muertas, ella. Arrancaba ella ramas secas de los árboles, ella. Chapoteaba ella por pantanos y esteros, ella, ¡y hacía ruidos terribles! De esta forma, los animales que querían cazar (ardillas, castores, nutrias, tejones y ciervos, y los conejos) sabían cuando Taffi y su Papi venían, y salían corriendo.

Entonces Taffi dijo: "lo lamento mucho, Papi queridito", y Tegumai dijo: "¿de qué sirve lamentarse? Las ardillas se fueron corriendo, y los castores se fueron nadando, y los ciervos se fueron saltando, y los conejos están bien escondidos en sus agujeros. Te deberían dar chirlos, oh Hija de Tegumai, y lo haría, si no fuera porque te amo". Entonces vio una ardilla trepando y trepidando por un tronco de un fresno, y dijo: "¡shh! Ahí está nuestro almuerzo, Taffi, si te quedás quieta".

Taffi dijo: "¿dónde? ¿Dónde? ¡Mostrame! ¡Mostrame!". Dijo estas cosas con un susurro todo raposo y respiroso, que habría asustado a una vaca de vapor, y después se metió saltando entre los helechos, de pura excitación, y la ardilla movió la cola y se escapó con grandes y libres saltos, y no paró hasta llegar hasta hasta Sussex, casi.

Tegumai ya estaba enojado, seriamente. Se quedó muy quieto, tratando de decidir si lo mejor era hervir a Taffi, despellejar a Taffi, tatuar a Taffi, cortarle el pelo, o mandarla a la cama por una vez sin su beso de buenas noches, y mientras pensaba en estas cosas, el Cacique Mayor de la Tribu de Tegumai vino por la selva todo empenachado de plumas de águila.

Era el Cacique Mayor de la Alta y Baja y Media Medicina de toda la Tribu Tegumai, y él y Taffi eran bastante amigos.

Le dijo a Tegumai: "¿Qué está sucediendo, oh Señorísimo de Bopsulai? Te ves enojado".

"Estoy enojado", dijo Tegumai, y le contó al Cacique Mayor todo sobre la gran inquietud de Taffi en la selva, y sobre la forma en que asustaba a las presas, y sobre cómo se caía en los pantanos porque miraba para atrás cuando corría, y también de cómo se caía de los árboles porque no buscaba un buen apoyo a ambos lados, y de cómo se ensuciaba las piernas con el verdín de los pantanos y las charcas, y del ruido chapoteante que hacía cuando entraba a la Caverna. El Cacique Mayor sacudió su cabeza hasta hacer ruido con las plumas de águila y las conchillas que tenía en la frente, y entonces dijo: "¡Está bien! Veremos qué hacer con eso después. Quería hablarte, oh Tegumai, sobre un tema importante".

"Hablemos, oh Cacique Mayor", dijo Tegumai, y los dos se sentaron muy educadamente.

"Observá y prestá atención, oh Tegumai", dijo el Cacique Mayor. "La Tribu de Tegumai ha estado pescando en el río Wagai desde hace mucho, y lo ha hecho mucho, casi demasiado. Eso trajo como consecuencia que apenas queden carpas, de cualquier tamaño, en el río, y aún las carpas pequeñas se están yendo. ¿Qué te parece la idea de poner el gran Tabú Tribal sobre la pesca, para que no venga nadie a buscar pescados por los próximos seis meses?"

"Me parece un buen plan, oh Cacique Mayor", dijo Tegumai. "¿Pero cuál sería la consecuencia si alguno de los nuestros rompiera el tabú?"

"La consecuencia sería, oh Tegumai", dijo el Cacique Mayor, "que lo haríamos entender con palos y agujas y bolas de barro, y si eso no lo hiciera entrar en razones, le dibujaríamos diseños finos a mano alzada sobre su espalda con los bordes filosos de los mejillones. Vení conmigo, oh Tegumai, y proclamaremos el Tabú Tribal sobre el río Wagai".

Entonces fueron a la casa mayor del Cacique Mayor, adonde pertenecía toda la Magia Tribal de los Tegumai, y sacaron el Gran Poste del Tabú Tribal, hecho de madera, con la imagen del Castor Tribal de Tegumai y los otros animales tallados arriba, y todas las marcas del Tabú Tribal talladas debajo.

Entonces llamaron a la Tribu de Tegumai con el Gran Cuerno Tribal que ruge y bala, y la Mediana Concha Tribal, que chilla y chirria, y el Pequeño Tambor Tribal que choca y toca.

Hacían un sonido hermoso, y a Taffi le dieron permiso para tocar el Pequeño Tambor Tribal, porque con el Cacique Mayor eran bastante amigos.

Cuando se juntó toda la Tribu frente a la casa del Cacique Mayor, el Cacique Mayor se paró y dijo y cantó: "¡Oh Tribu de Tegumai! Se ha pescado demasiado en el río Wagai, y las carpas están aterrorizadas. Nadie debe pescar en el río Wagai por seis meses. Es tabú en ambos lados y en el medio, en todas las islas y en las orillas. Es tabú llevar una lanza de pesca más cerca que diez trancos de hombre a la orilla del río. ¡Es tabú, es tabú, es especialmente tabú, oh Tribu de Tegumai! Es tabú por este mes y el siguiente y el siguiente y el siguiente y el siguiente y el siguiente. Ahora vayan y pongan el Poste del Tabú junto al río, ¡y que nadie se haga el que no entendió!".


Totem
ESTE es un dibujo del Poste del Totem Tribal. después de haber sido puesto en las orillas del río Wagai. Esa cosa gorda en la punta es el Castor Tribal de la Tribu de Tegumai. Está tallado en madera de tilo, y aunque no se pueden ver los clavos, está clavado al resto del poste, que está hecho en una sola pieza. Debajo del castor hay cuatro pájaros: dos patos, uno mirando un huevo, un gorrión, y un pájaro que no sé cómo se llama. Debajo hay un conejo, debajo del conejo una comadreja, debajo de la comadreja una zorra o un perro (no estoy seguro), y debajo del perro dos peces. Al otro lado del poste hay una nutria, un tejón, un bisón, y un caballo salvaje. La soga que fija el poste está atada junto a los peces. Esto muestra que el Tabú es un Tabú de Pesca. Si el Cacique Mayor hubiera querido hacer que matar conejos o patos sea tabú, hubiera puesto la soga junto al grabado del conejo o del pato, y así con los otros animales y pájaros.
Las dos figuras negras debajo de la soga se supone que son el Mal Hombre que no respetó el Tabú, y por eso con el tiempo le salieron protuberancias y se ve que no está bien, y el Buen Hombre que respetó el Tabú, que con el tiempo quedó gordo y redondito. Están pintados en el poste con una pintura hecha de bellotas de roble y trozos de hierro molido. En la base del poste (pero no había lugar en el dibujo) hay seis anillos de cobre para mostrar los seis meses de duración del Tabú. Verás que no hay nadie ni en la selva ni en los montes que hay detrás. Esto es porque el Tabú es un Tabú Fuerte, y nadie puede romperlo.


Entonces la Tribu de Tagumai gritó, y pusieron el poste del Tabú en las orillas del río Wagai, y rápidamente corrieron por las dos orillas (la mitad de la Tribu por una y la mitad por la otra), atrapando a todos los niños que no habían estado en la reunión porque estaban buscando cangrejos en el río, y todos alabaron al Cacique Mayor y a Tegumai Bopsulai.

Tegumai volvió a su casa después de esto, pero Taffi se quedó con el Cacique Mayor, porque eran bastante amigos. Estaba muy sorprendida. Nunca había visto que se pusiera un tabú sobre nada, y le dijo al Cacique Mayor: "¿Qué significa exactamente tabú?" 

El Cacique Mayor dijo: "Tabú no significa nada hasta que alguien lo rompe, oh Hija Unica de Tegumai, pero cuando alguien lo rompe, significa palos y agujas punzantes y finos dibujos tribales dibujados a mano alzada sobre su espalda con los bordes filosos de los mejillones".

Entonces Taffi dijo: "¿Puedo tener un tabú para mí? ¿Un tabucito para jugar?"

Entonces el Cacique Mayor dijo: "Te voy a dar un tabucito para vos, sólo porque hiciste esa escritura con dibujos, que alguna vez será el alfabeto." (¿Te acordás de que Taffi y Tegumai inventaron el Alfabeto? Era por eso que ella y el Cacique Mayor eran bastante amigos).

Se sacó uno de sus collares mágicos (tenía veintiuno) y era uno que estaba hecho de trocitos de coral rosa, y dijo: "si ponés este collar sobre algo que te pertenezca a vos sola y a nadie más, nadie podrá tocar ese algo hasta que le saques el collar. Sólo funcionará dentro de tu propia Caverna, y si dejás algo tuyo tirado por ahí donde no deberías, el tabú no funcionará hasta que hayas puesto ese algo en el lugar que corresponde".

"Muchas gracias", dijo Taffi. "Ahora, ¿qué se supone que podría hacerle a mi Papi?"

"No estoy muy seguro", dijo el Cacique Mayor. "Podría llegar a tirarse al suelo y gritar, o que le den calambres, o quizás sólo resbalarse, o podría dar Tres Pasos Pesarosos y decir palabras pesarosas, y entonces se te permite tirarle el pelo tres veces, si te place".  "¿Y qué podría hacerle a mi Mami?", dijo Taffi. "No hay tabúes que rijan sobre las Mamis de la gente", dijo el Cacique Mayor.

"¿Por qué no?", dijo Taffi.

"Porque si hubiera tabúes sobre las Mamis de la gente, las Mamis de la gente podrían llegar a poner tabúes sobre los desayunos, las cenas, las meriendas, y eso le haría muy mal a la Tribu. Hace mucho, mucho tiempo que se decidió no tener tabúes sobre las Mamis de la gente, en ninguna parte, sobre ninguna cosa".

"Bueno", dijo Taffi, "¿sabés si mi Papi tiene algún tabú propio que pueda afectarme? ¿Qué podría pasar si rompo un tabú por accidente?". "No querrás decirme", dijo el Cacique Mayor, "que tu Papi nunca te ha puesto algún tabú sobre vos hasta ahora, ¿no?"

"No", dijo Taffi. "El sólo me grita que no haga algo, y después se enoja". "¡Ah! Supongo que pensaría que eras una niñita", dijo el Cacique Mayor. "Ahora, si le mostrás que tenés un tabú real propio, yo no me soprendería si él pusiera algunos tabúes reales sobre vos".

"Gracias", dijo Taffi, "pero tengo un jardincito que es mío propio afuera de la Caverna, y si no te importa, querría que hagas que el collar de tabú funcione para que si lo pongo sobre las rosas silvestres que hay frente al jardín, y la gente entra ahí, no puedan salir hasta que hayan dicho que lo lamentan".

"Ciertamente, ciertamente", dijo el Cacique Mayor. "Por supuesto que podés hacer que tu propio jardín tuyo sea tabú".

"Gracias", dijo Taffi, "y ahora me vuelvo a casa a ver si este tabú realmente funciona".

Cuando volvió a la Caverna, ya era casi hora de comer, y cuando llegó a la puerta, Teshumai Teuindrou, su querida Mami, en vez de decir: "¿dónde estuviste, Taffi?", dijo: "Oh, Hija de Tegumai, adentro espera la comida", lo mismo que le hubiera dicho a una persona grande. Eso porque vio el collar de tabú en el cuello de Taffi.

Su Papi estaba sentado frente al fuego esperando la comida, y dijo la misma cosa, y Taffi se sintió muy importante.

Miró por toda la cueva, para asegurarse que sus propias cosas (su bolsita de arreglos hecha de nutria, con los dientes de tiburón y las agujas de hueso y los hilos de tendón de venado; sus zapatos para el barro hechos de corteza de abedul; su lanza y su jabalina y su canasta de almorzar) estuvieran todas en su lugar, y después se sacó el collar de tabú rápidamente y lo colgó sobre la manija del balde de madera que usaba para traer agua.

Entonces su Mami le dijo a Tegumai, su papi, muy casualmente: "¡Oh Tegumai! ¿No traerías para nosotros un poco de agua fresca para tomar con la comida?"

"Ciertamente", dijo Tegumai, y saltó y levantó el balde de Taffi que tenía el collar de tabú. Inmediatamente cayó de bruces al suelo y gritó, después se enrolló y rodó por la Caverna, después se paró y se resbaló varias veces.

"Querido", dijo Teshumai Teuindrou, "parece que de alguna manera rompiste el tabú de alguien. ¿Te duele?"

"Horriblemente", dijo Tegumai. Dio Tres Pasos Pesarosos, inclinó la cabeza, y gritó: "¡Rompí el tabú! ¡Rompí el tabú! ¡Rompí el tabú!"

"Taffi, querida, ese tabú ha de ser tuyo", dijo Teshumai Teuindrou. "Mejor andá y tirale del pelo tres veces, o se va a quedar gritando toda la noche, ya sabés cómo es Papi cuando empieza con algo".

Tegumai se inclinó, y Taffi le tiró del pelo tres veces, y él se limpió la cara, y dijo: "¡Mi Palabra Tribal! Qué fuerte y horrible tabú tenés, Taffi. ¿De dónde lo sacaste?"

"El Cacique Mayor me lo dio. Me dijo que te podía dar calambres y resbalarte si lo rompías", dijo Taffi.

"Y mucha razón tenía. Pero no te dijo nada sobre los Tabúes de Señales, ¿no?"

"No", dijo Taffi. "Me dijo que si te mostraba que yo tenía un tabú real propio, probablemente vos ibas a ponerme tabúes reales propios sobre mí". 

"Exactamente, mi única hija querida", dijo Tegumai. "Te voy a dar algunos tabúes que te van a sorprender: Tabúes de Aguja, Tabúes de
Señales, Tabúes Blanco y Negros. Docenas de tabúes. Ahora prestame atención. ¿Sabés qué significa esto?"

Tegumai movió su dedo índice en el aire con estilo serpentario. "Eso quiere decir tabú a moverse como una culebra cuando estés comiendo el almuerzo. Es un tabú importante, y si lo rompés, vas a tener calambres -como me pasó a mí- o voy a tener que tatuarte todo el cuerpo".

Taffi se sentó quietita durante toda la cena, y entonces Tagumai levantó su mano derecha frente a él, con los dedos juntos. "Ese es el Tabú Quieto, Taffi. Cada vez que haga esto, tenés que quedarte donde estés, sea lo que sea lo que estés haciendo. Si estás cosiendo, tenés que detenerte con la aguja clavada en la piel de venado. Si estás caminando, tenés que quedarte parada sobre un pie. Si estás trepando, te quedás en una rama. No te movés hasta que me veas hacer esto".

Tegumai levantó su mano derecha, y la movió circularmente frente a su cara dos o tres veces. "Este es el Símbolo de Seguir. Podés seguir haciendo cualquier cosa que estuvieras haciendo cuando me veas hacer eso".

"¿No hay collares para ese tabú?", dijo Taffi.

"Sí. Hay un collar rojo y negro, por supuesto, pero ¿cómo podría venir andando entre los helechos para darte un collar de Tabú Quieto cada vez que vea un venado o un conejo, y quiera que te quedes quieta?", dijo Tegumai. "Pensé que eras una mejor cazadora. Podría tener que disparar una flecha sobre tu cabeza un segundo después de que haya puesto el Tabú Quieto sobre vos".

"¿Pero cómo sabré a qué le estás disparando?", dijo Taffi.

"Mirá mi mano", dijo Tegumai. "Vos ya conocés los tres saltitos que da un venado antes de empezar a correr, así", y dibujó en el aire tres círculos, y Taffi asintió. "Cuando me veas hacer eso, vas a saber que encontramos un venado. Un movimiento hacia arriba y hacia abajo del dedo índice significa un conejo".

"Sí. Los conejos corren así", dijo Taffi, y movió su dedo índice de la misma manera.

"La ardilla es un como un espiral trepador y largo en el aire. ¡Así!"

"Igual que las ardillas cuando se escurren por los árboles. Ya veo", dijo Taffi.

"La nutria es una curva larga y suave en el aire, así".

"Como las nutrias cuando nadan en el estanque. Ya veo", dijo Taffi.

"Y el castor es como si estuviera pégandole a alguien con la mano abierta".

"Igual que los castores, cuando se asustan y le pegan con la cola al agua. Ya veo".

"Esos no son tabúes. Son sólo señales para mostrarte lo que estoy cazando. El Tabú Quieto es la cosa a la que tenés que estar atenta, porque es un gran tabú".

"Yo también puedo usar el Tabú Quieto", dijo Teshumai Teuindrou, que estaba cosiendo pieles de venado. "Te lo puedo poner sobre vos cuando estás demasiado alborotada y sea hora de ir a la cama".

"Pero, ¿qué pasa si lo rompo?", dijo Taffi. "No se puede romper un tabú excepto por accidente". "Pero supongamos que lo rompo", dijo Taffi.

"Perderías tu propio collar de tabú. Tendrías que devolvérselo al Cacique Mayor, y serás llamada nuevamente Taffi, en vez de Hija de Tegumai. O tal vez te cambiemos el nombre a Tabumai Skellumzulai: la Mala Persona que no puede respetar un Tabú. Y muy probablemente no te daríamos ningún beso por un día y una noche.

"¡Uhhm!", dijo Taffi. "No me parece que los tabúes sean divertidos". "Bueno, devolvele tu collar de tabú al Cacique Mayor, y admití que querés volver a ser una niñita, ¡oh Hija Unica de los Tegumai!", dijo su Papi. "No", dijo Taffi. "Contame más de los tabúes. ¿Podría tener algunos tabúes más que sean míos propios -sólo míos-, tabúes fuertes que le den Ataques Tribales a la gente?"

"No", dijo su Papi. "No tenés todavía la edad para darle a la gente Ataques Tribales. Ese collar rosa está muy bien para vos".

"Entonces contame más sobre los tabúes", dijo Taffi.

"Pero tengo sueño ahora, querida hija. Voy a poner un tabú en cualquiera que hable hasta que el sol se ponga por atrás de ese monte, y saldremos para ver si podemos atrapar conejos. Preguntale a Mami sobre los otros tabúes. Es un gran alivio saber que sos una chica tabú, porque ahora no tengo que decirte nada más que una vez".

Taffi habló en voz baja con su Mami hasta que el sol estuvo en el lugar adecuado. Entonces despertó a Tegumai, y ambos buscaron sus pertrechos de caza, y salieron a la selva. Pero justo al pasar junto a su jardincito afuera de la Caverna, Taffi tomó su collar de tabú y lo colgó sobre un rosal. Los límites de su jardín estaban marcados solamente con piedras blancas, pero ella decía que el rosal era la verdadera entrada a él, y toda la Tribu lo sabía.

"¿A quién esperás atrapar?", dijo Tegumai. "Esperemos a ver cuando volvamos", dijo Taffi. "El Cacique Mayor dijo que cualquiera que rompa el tabú tendrá que quedarse en mi jardín hasta que yo lo deje salir". Se fueron juntos por la selva, y cruzaron el río Wagai sobre un árbol caído, y treparon hasta el tope de un monte grande y pelado donde había muchos conejos entre los helechos.

"Acordate que ahora sos una chica tabú", dijo Tegumai, cuando Taffi empezó a dar saltos por todos lados y hacer preguntas en vez de cazar conejos, y Tegumai hizo la señal del Tabú Quieto, y Taffi se quedó quieta como si se hubiera convertida toda en una piedra sólida. Estaba inclinada atándose los zapatos, y se quedó quieta con su mano en los cordones (ya sabemos de ese tipo de tabú, ¿no, mi más amada niña?) y sólo miraba fijamente a su Papi, que es lo que hay que hacer cuando el Tabú Quieto está vigente. En un momento, cuando ya había caminado mucho, Tegumai se volvió e hizo la Señal de Seguir. Así que ella caminó hacia adelante en silencio por entre las plantas, siempre mirando a su Papi, y un conejo saltó frente a ella. Iba a tirarle con su palo, cuando vio a Tegumai hacer la señal del Tabú Quieto, y ella se detuvo con su boca a medio abrir y con su jabalina en la mano. El conejo corrió hacia Tegumai, y Tegumai lo atrapó. Luego atravesó los helechos y besó a su hija y dijo: "eso es lo que llamo una hija superior. Qué placer da ir de caza con vos ahora, Taffi".

Poquito después, un conejo saltó donde Tegumai no podía verlo, pero Taffi pudo, y sabía que estaba yendo hacia ella, siempre que Tegumai no lo asustara, así que levantó la mano, hizo la Señal del Conejo (así él podía saber que no era un juego) ¡y le puso el Tabú Quieto a su propio Papi! ¡Es lo que hizo, en efecto, es lo que hizo, mi más amada!

Tegumai se detuvo con un pie levantado a medio trepar el tronco de un viejo árbol. El conejo pasó corriendo junto a Taffi, y Taffi lo mató con su jabalina, pero estaba tan excitada que se olvidó sacarle el Tabú Quieto por dos minutos, y todo ese tiempo Tegumai se quedó sobre una pierna, sin atreverse a bajar su otro pie. Entonces vino y le dio un beso y la arrojó en el aire, y la puso sobre su hombro, y le dijo: "Mi Palabra Tribal y mi Testimonio! ¡Esto es lo que llamo tener una hija que es una hija, oh Hija Unica de los Tegumai!" Y Taffi estaba treméndidamente y enormaravillosamente encantada.

Era ya casi de noche cuando volvieron. Tenían cinco conejos y dos ardillas, y una rata de agua. Taffi quería la piel de la rata de agua para hacerse una cartera (la gente tenía que matar ratas de agua en aquella época porque no podía comprarse carteras, pero sabemos que las ratas de agua son tan tabú, en esta época, para vos y para mí, como cualquier otra cosa que esté viva)

"Creo que te quedaste afuera conmigo hasta muy tarde", dijo Tegumai, cuando estaban cerca de casa, "y Mami no va a estar contenta con nosotros. ¡Corré a casa, Taffi! Desde acá se puede ver el fuego de la Caverna".

Taffi corrió, y en ese mismo instante Tegumai escuchó algo crujir entre los arbustos, y un grande y flaco lobo apareció de un salto y empezó a trotar silenciosamente tras de Taffi.

Ahora, todos los del pueblo de los Tegumai odiaban los lobos y los mataban ni bien los veían, y Tegumai nunca había visto uno tan cercano a su Caverna.

Se apuró a alcanzar a Taffi, pero el lobo lo oyó, y se volvió a meter de un salto entre los arbustos. Esos lobos tenían miedo de los adultos, pero solían tratar de atrapar a los niños de la Tribu. Taffi zarandeaba de aquí para allá a la rata de agua, y cantaba para sí misma (su Papi le había sacado todos los tabúes) y ni se dio cuenta de nada.

Había un pequeño prado cerca de la Caverna, y junto a la entrada de la Caverna Taffi vio un hombre alto parado en su rosal, pero estaba demasiado oscuro para distinguir nada.

"Creo que mi collar de tabú ha atrapado realmente a alguien", dijo, y empezó a correr para mirar más de cerca cuando escuchó a su Papi decir: "¡Quieta, Taffi! ¡Tabú Quieto hasta que te lo saque!". Se detuvo donde estaba, con la rata de agua en una mano y la jabalina en la otra, sólo girando la cabeza hacia su Papi para estar lista ante la Señal de Seguir.

Fue el Tabú Quieto más largo que le habían puesto en todo ese día. Tegumai había retrocedido hasta la selva y estaba con su hacha de piedra en una mano, y con la otra hacía la señal del Tabú Quieto.

Entonces ella creyó ver algo negro arrastrándose por el costado hacia ella, por el pasto. Se acercó cada vez más, y se movió un poco, y luego se arrastró un poco más cerca.

Entonces escuchó zumbar el hacha de piedra de su padre volando al lado de su hombro como una perdiz, y al mismo tiempo otra hacha zumbó desde su rosal, y luego un aullido, y un gran lobo gris tirado medio muerto en el pasto.

Entonces Tegumai la levantó y la besó siete veces y dijo: "Mi Palabra Tribal y mi Testimonio Tegumai, Taffi, a que sos una hija de la que estar orgulloso. ¿Sabías qué fue eso?"

"No estoy segura", dijo Taffi. "Pero me parece adivinar que era un lobo. Yo sabía que no ibas a dejar que me lastimara".

"Te portaste bien", dijo Tegumai, y se inclinó sobre el lobo y levantó las dos hachas. "Eh, ¡aquí está el hacha del Cacique Mayor!", dijo y levantó el hacha de piedra del Cacique Mayor, con la gran cabeza de jade.

"Sí", dijo el Cacique Mayor desde el rosal de Taffi. "Y te voy a estar muy agradecido si me la devolvés. Vine a buscarte esta tarde, y accidentalmente pisé el jardín de Taffi antes de ver su collar de tabú en el rosal. Así que, por supuesto, tuve que esperar hasta que Taffi volviera y me dejara ir".

Entonces el Cacique Mayor con todas sus plumas y conchillas dio los Tres Pasos Pesarosos con su cabeza ladeada, y dijo: "¡Rompí el tabú! ¡Rompí el tabú! ¡Rompí el tabú!", y se inclinó solemne y majestuosamente frente a Taffi, hasta que sus plumas de águila casi tocaron el piso, y dijo y cantó: "¡Oh Hija de Tegumai!, he visto todo lo que sucedió. En verdad sos una chica tabú. Estoy muy contento por eso. Al principio no estaba contento, porque tuve que esperar en tu jardín desde la seis de la tarde, y sé que pusiste el tabú sobre tu jardín sólo para divertirte".

"No, no para divertirme", dijo Taffi. "En verdad quería ver si mi tabú atrapaba a alguien, pero no sabía que un tabucito como el mío podía funcionar sobre un gran Cacique Mayor, oh Cacique Mayor".

"Te dije que funcionaba. Te lo di yo mismo", dijo el Cacique Mayor. "Por supuesto que iba a funcionar. Pero no me importa. Quiero decirte, Taffi, mi querida, que no me hubiera importado estar en tu jardín desde las doce del mediodía en vez de desde la seis de la tarde, para ver lo bellamente que mantuviste ese último Tabú Quieto que tu Papi te puso. Doy mi Palabra de Cacique, Taffi, que muchos hombres de la Tribu no lo hubieran hecho como vos, con ese lobo arrastrándose en tu dirección por el pasto".

"¿Qué vas a hacer con la piel de ese lobo, oh Cacique Mayor?", dijo Tegumai, porque todo animal al que el Cacique Mayor tirara su hacha pertenecía al Cacique Mayor por la Rito Tribal de los Tegumai.

"Voy a regalársela a Taffi, por supuesto, para que la use como capa de invierno, y le voy a hacer un collar mágico que sea de ella, con los dientes y las garras", dijo el Cacique Mayor, "y voy a hacer que pinten en madera la historia de Taffi y del Tabú Quieto en el Registro Tribal de Tabúes, para que todas las hijas de la Tribu puedan verla y recordar y entender".


Tabú
ACÁ está el dibujo que hizo el Cacique Mayor sobre Taffi manteniendo el Tabú Quieto. Está hecho al estilo mayorcaciqueño de la Tribu de Tegumai, y está lleno de significados y señales de Tabú. El lobo está tirado bajo lo que se supone que es el árbol de Tabú. Está todo cuadrado porque así era la manera mayorcaciqueña de dibujar. Todas esas cosas enroscadas y ondeadas que hay debajo de él es la manera Tabú de dibujar el pasto, y debajo del pasto está esa cosa como una parte de una pared de piedra, que es la forma Tabú de dibujar la tierra.
Taffi está siempre dibujada como una silueta blanca. Vas a verla hacia la derecha, manteniendo con fuerza el Tabú Quieto. No sé porque no dibujaron la rata de agua que llevaba, pero creo que fue porque no hubiera quedado bien en el dibujo. Tegumai está parado a la izquierda, tirando su hacha al lobo. Está vestido con una capa bordada con el Castor Sagrado de la Tribu, en la forma de un patrón, para mostrar que pertenecía a la Tribu de Tegumai. Tenía un carcaj con dos flechas y un arco metido adentro, para mostrar que estaba cazando. Está haciendo la señal del Tabú Quieto con su mano izquierda.
Arriba, en la esquina derecha, podés ver al Cacique Mayor parado en el jardín de Taffi, tirando su hacha al lobo. No es un retrato del Cacique Mayor, sino como una escritura dibujada de todo lo que era un Cacique Mayor. El gorro cuadrado y las plumas detrás muestran que es un Cacique Mayor, y el Castor Sagrado dibujado en el borde de su capa muestra que es el Cacique Mayor de los Tegumais. No tiene cara, porque la cara del Cacique Mayor no tiene importancia.
El Castor de Dos Cabezas que hay justo en el medio del jardín de Taffi muestra que hay un Tabú sobre el jardín, que es la razón por la que el Cacique Mayor no podía salir. La puerta negra a la izquierda se supone que era la Caverna de Taffi, y esas cosas como pisadas detrás son los montes y las rocas dibujadas según la manera Tabú. Las cosas enroscadas que hay bajo las ocho rosas en macetas son la manera Tabú de dibujar el pasto corto y la turba. Este es un dibujo que debería ser coloreado, porque la mitad de los significados se pierden sin los colores.


Entonces los tres entraron en la Caverna, y Teshumai Teuindrou les dio una cena maravillosa, y el Cacique Mayor se sacó sus plumas de águila y todos sus collares, y cuando fue el momento de que Taffi se vaya a la cama en su propia cavernita, Tegumai y el Cacique Mayor vinieron a decirle buenas noches, y jugaron por toda la cueva, y arrastraron a Taffi por el piso sobre una piel de venado (como a cierta gente que la arrastran sobre la alfombra cerca de la chimenea), y terminaron tirándose almohadones de piel de nutria, haciendo caer muchas lanzas viejas y cañas de pescar que estaban colgadas en la pared. Al final las cosas se alborotaron tanto que vino Teshumai Teuindrou, y dijo: "¡Quietos! ¡Tabú Quieto sobre ustedes! ¿Cómo esperan que una niña se vaya a dormir así?" Y entonces dijeron las verdaderas buenas noches, y Taffi se fue a dormir.

¿Y después, qué pasó? Oh, Taffi aprendió todos los tabúes como algunas personas que sabemos. Aprendió el Tabú del Tiburón Blanco, que la hizo comer su comida en vez de jugar con ella (y eso va junto con un collar verde y blanco, vos ya sabés); aprendió el Tabú Adulto, que evitaba que se pusiera a hablar cuando vienen las Damas Neolíticas (y, vos ya sabés, eso va junto con un collar azul y blanco); aprendió el Tabú del Búho, que evitaba que mirara a los extraños (y con eso va un collar negro y azul); aprendió el Tabú de la Mano Abierta (y sabemos que va con un collar de blanco puro), que evitaba que se pusiera a gruñir y fastidiar cuando la gente le pedía prestado algo suyo; y aprendió otros cinco tabúes.

Pero lo más importante que aprendió, y lo que nunca desobedeció, ni siquiera por accidente, fue el Tabú Quieto. Fue por eso que a ella la llevaban a todas partes con su Papi.


Notas:

Este cuento fue publicado en 1903 (un año después de Just So Stories). Las ilustraciones son de Kipling; según los diarios de la mujer de Kipling, fue escrito en 1898, "modelado sobre cuentos de totems". Al igual que en "Cómo fue escrita la primera carta" y "Cómo fue hecho el alfabeto", el personaje de Taffi está basado en su hija Josephine, que moriría cinco meses después de que escribiera el cuento del tabú. Hay evidencia que sugiere que Josephine era muy activa y excitable.
Kipling tenía una copia de La Rama Dorada de Frazer, que da una descripción de los tabúes de diferentes comunidades del mundo, pero en ninguno hay origen para esta historia. En Something of myself, la autobiografía de Kipling, se menciona una visita a una colección de arte aborigen norteamericano en el museo smithsoniano de Washington, que pudo haberle dado algunas ideas.

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