
Pero hacia la noche, cuando se cansó todo el mundo y todas las cosas que crecían sin descanso, apareció el Hombre (¿con su propia hijita?), sí, con su propia hijita, su más amada niña, sentada sobre sus hombros, y dijo: "¿cómo es este juego, Mago Más Antiguo?", y el Mago Más Antiguo dijo: "¡Eh! Hijo de Adán, este es el juego del Verdadero Comienzo, pero el Hombre es demasiado sabio para este juego". El Hombre saludó con respeto y dijo: "Sí, soy demasiado sabio para este juego, pero quiero que te encargues de que todos los Animales me obedezcan".
Ahora, mientras los dos caminaban juntos, el Cangrejo Pau Amma, que era el próximo en el juego, daba pasos rápidos hacia los costados entrando en el mar, diciéndose: "yo voy a jugar mi propio juego solo en las aguas profundas, y nunca seré obediente a este hijo de Adán". Nadie lo vio irse, excepto la hijita, apoyada en el hombro del Hombre. Y el juego siguió hasta que ya no había Animales que hayan quedado sin su orden, y el Mago Más Antiguo limpió el polvo fino de sus manos y caminó por el mundo para ver jugar a los Animales.
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Se fue al Norte, mi más amada niña, y se encontró con el Elefante Todo, que estaba cavando con sus colmillos y golpeando con sus pies en la tierra nueva y limpia que habían hecho para él.
"¿Kun?", dijo el Elefante Todo, y eso quería decir: "¿Está bien esto?"
"Payah kun", dijo el Mago Más Antiguo, y eso quería decir: "Está muy bien esto", y echó su aliento sobre las grandes rocas y bloques de tierra que el Elefante Todo había arrojado, y se convirtieron en los Grandes Montes Himalayas, y si querés los podés buscar en el mapa.
Se fue al Este, y se encontró con la Vaca Toda alimentándose en el campo que habían hecho para ella, y lamió con su lengua un bosque entero de una sola vez, y se lo tragó y se sentó a rumiarlo.
"¿Kun?", dijo la Vaca Toda.
"Payah kun", dijo el Mago Más Antiguo, y echó su aliento sobre los lugares donde había comido la Vaca, y sobre los lugares donde se había sentado, y uno se convirtió el Gran Desierto de India, y el otro se volvió el Desierto de Sahara, y si querés los podés buscar en el mapa.
Se fue al Oeste, y se encontró con el Castor Todo, haciendo un dique de castor en todas las bocas de los anchos ríos que habían sido hechos para él.
"¿Kun?", dijo el Castor Todo.
"Payah kun", dijo el Mago Más Antiguo, y echó su aliento sobre los árboles caídos y el agua detenida, y se convirtieron en los Everglades de Florida, y si querés los podés buscar en el mapa."¿Kun?", dijo la Tortuga Toda.
"Payah kun", dijo el Mago Más Antiguo, y echó su aliento sobre la arena y las rocas, donde habían caído en el mar, y se convirtieron en las islas más hermosas: Borneo, Celebes, Sumatra, Java y el resto del Archipiélago de Indonesia, ¡y si querés podés buscar todo esto en el mapa!Con el tiempo el Mago Más Antiguo se encontró con el Hombre en las orillas del río Perak, y dijo: "¡Eh! Hijo de Adán, ¿todos los animales te obedecen?"
"Sí", dijo el Hombre.
"¿Toda la Tierra te obedece?"
"Sí", dijo el Hombre.
"¿Todo el Mar te obedece?"
"No", dijo el Hombre. "Una vez por día y una vez por noche, el Mar corre por el río Perak y envía el agua dulce hacia el bosque, y mi casa queda toda mojada; una vez por día y una vez por noche, retrocede el río y se lleva toda el agua de vuelta, y no queda nada excepto barro, y mi canoa se enoja. ¿Ese es el juego que le dijiste que juegue?"
"No", dijo el Mago Más Antiguo. "Ese es un juego nuevo y feo".
"¡Atención!", dijo el Hombre, y mientras decía esto el Gran Mar vino por la boca del río Perak, llevándose el río hacia su fuente hasta que desbordó todos los bosques por kilómetros y kilómetros, e inundó la casa del Hombre.
"Está muy mal. Tomemos tu canoa y vamos a averiguar quién está jugando con el Mar", dijo el Mago Más Antiguo. Se metieron en la canoa, la hijita fue con ellos, y el hombre tomó su kris -una daga curvada y ondulante, con una hoja como una llama- y salieron por el río Perak. Entonces el mar empezó a retroceder y a retroceder, y la canoa fue succionada fuera de la boca del río Perak, pasando Selangor, pasando Malacca, pasando Singapur, más y más afuera, hacia las islas Bingtang, como si fuera tirado por una cadena.
Entonces el Mago Más Antiguo se incorporó y gritó: "¡Eh! Bestias, pájaros y peces, a quienes yo tomé entre mis manos en los Verdaderos Comienzos, y a quienes enseñé los juegos que deberían jugar, ¿quién de ustedes está jugando con el Mar?"
Entonces todas las bestias, pájaros y peces dijeron juntos: "Mago Más Antiguo, jugamos los juegos que nos enseñaste a jugar, nosotros y los hijos de nuestros hijos. Pero ninguno de nosotros juega con el Mar".
Entonces la Luna se levantó grande y llena sobre el agua, y el Mago Más Antiguo le dijo al viejo que se sienta en la luna con su caña de pescar con la que espera algún día atrapar al mundo: "¡Eh! Pescador de la Luna, ¿estás jugando con el Mar?"
"No", dijo el Pescador, "Estoy con mi caña de pescar con la que espero algún día atrapar al mundo, pero no juego con el Mar". Y siguió con su caña de pescar.
Ahora también había una Rata allá arriba en la Luna, que siempre mordía la tanza de pesca del viejo Pescador, y el Mago Más Antiguo le dijo: "¡Eh! Rata de la Luna, ¿estás jugando con el Mar?"
Y la Rata dijo: "Estoy demasiado ocupada mordiendo la tanza de pesca que este viejo Pescador usa. Yo no juego con el Mar". Y siguió mordiendo la tanza.
Entonces la hijita levantó sus suaves y oscuros bracitos, con hermosos brazaletes de conchillas, y dijo: "¡Oh Mago Más Antiguo! Cuando mi padre te hablaba en el Verdadero Comienzo, y yo me apoyaba en su hombro mientras se les enseñaba sus juegos a las bestias, una bestia se fue traviesamente al mar antes de que le enseñaras su juego".
Y el Mago Más Antiguo dijo: "¡Qué sabios son los niños que ven y son callados! ¿Cómo era esa bestia?"
Y la hijita dijo: "Era redonda y chata, y sus ojos estaban sobre unos tallos, y caminaba hacia los costados así, y estaba recubierta de una fuerte armadura sobre su espalda".
Y el Mago Más Antiguo dijo: "¡Qué sabios son los niños que dicen la verdad! Ahora sé dónde se fue Pau Amma. ¡Dame el remo!"
Así que tomó el remo, pero no había necesidad de remar, porque el agua fluía incesantemente pasando por todas las islas hasta que llegaron al lugar llamado Pusat Tasek -el corazón del Mar- donde la gran cavidad que hay ahí lleva al corazón del mundo, y en esa cavidad crece el Arbol Maravilloso, Pauh Janggi, que tiene las mágicas frutas gemelas. Entonces el Mago Más Antiguo metió sus manos hasta el hombre en el agua tibia, y bajo las raíces del Arbol Maravilloso tocó la espalda amplia del Cangrejo Pau Amma. Y Pau Amma se movió hacia abajo con el contacto, y todo el Mar se levantó como se levanta el agua en un cuenco cuando se pone la mano dentro.
"¡Ah!, dijo el Mago Más Antiguo. "Ahora sé quién estuvo jugando con el Mar", y llamó: "¿qué estás haciendo, Pau Amma?"
Y Pau Amma, bien hondo ahí abajo, contestó: "Una vez por día y una vez por noche salgo a buscar comida. Una vez por día y una vez por noche vuelvo. Déjenme en paz".
Entonces el Mago Más Antiguo dijo: "Quiero que me prestes atención, Pau Amma. Cuando salís de tu cueva las aguas del Mar inundan el Pusat Tasek, y todas las playas de todas las islas quedan secas, y los pececitos se mueren, y se le llenan de barro las patas al Rajá Moyang Kaban, el Rey de los Elefantes. Cuando volvés y te sentás en Pusat Tasek, las aguas del Mar se levantan, y la mitad de las islitas se ahogan, y la casa del Hombre se inunda, y se le llena de agua salada la boca al Rajá Abdullah, el Rey de los Cocodrilos.
Entonces Pau Amma, bien hondo ahí abajo, se rió y dijo: "No sabía que yo tenía tanta importancia. De aquí en más saldré siete veces por día, y las aguas nunca estarán quietas".
Y el Mago Más Antiguo dijo: "No puedo hacer que juegues el juego que se supone que tenías que jugar, Pau Amma, porque te me escapaste en los Verdaderos Comienzos, pero si no te da miedo, quiero que subas y hablemos del tema".
"No me da miedo", dijo Pau Amma, y subió hasta la superficie del mar a la luz de la luna. No había nadie en el mundo tan grande como Pau Amma, porque era el Rey Cangrejo de todos los Cangrejos. No era un Cangrejo común y corriente: era un Rey Cangrejo. Un lado de su caparazón tocaba la playa de Sarawak, el otro tocaba la playa de Pahang, ¡y era más alto que el humo de tres volcanes! Mientras subía a través de las ramas del Arbol Maravilloso, arrancó una de las grandes frutas gemelas -las mágicas frutas de dos carozos que hacían rejuvenecer a la gente- y la hijita la vio balancearse al lado de la canoa, y se la trajo y empezó a sacarle las partes tiernas con su tijerita de oro.
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"Ahora", dijo el Mago, "quiero que hagas alguna Magia, Pau Amma, para demostrar tu importancia".
Pau Amma revoleó los ojos y curvó sus patas, pero sólo pudo remover el Mar, porque, pese a que era un Rey Cangrejo, no era más que un Cangrejo, y el Mago Más Antiguo se rió.
"No sos tan importante después de todo, Pau Amma", dijo. "Ahora me toca a mí", e hizo una magia con su mano izquierda, sólo con el dedo meñique de su mano izquierda, y, oh maravilla, mi más amada niña, el caparazón duro, azul, verde y negro de Pau Amma cayó como se cae la vaina de la fruta del cacao, y Pau Amma quedó todo blandito: blandito como los cangrejitos que a veces se encuentran en la playa, mi más amada niña.
"En efecto, sos muy importante", dijo el Mago Más Antiguo. "¿Le pido al Hombre que está aquí que te corte con su kris? ¿Mando a buscar al Rajá Moyang Kaban, el Rey de los Elefantes, que te atraviese con sus colmillos, o mando a llamar al Rajá Abdullah, el Rey de los Cocodrilos, para que te muerda?"
Y Pau Amma dijo: "¡estoy avergonzado! Necesito de vuelta mi caparazón duro y me vuelvo al Pusat Tasek, y sólo removeré el Mar una vez por día y una vez por noche, para conseguir comida".
Y el Mago Más Antiguo dijo: "no, Pau Amma, no voy a devolverte tu caparazón, porque te vas a hacer más grande, más orgulloso y más fuerte, y tal vez olvides tu promesa, y vas a volver a jugar con el Mar otra vez".
Entonces Pau Amma dijo: "¿qué tengo que hacer? Soy tan enorme que sólo me puedo esconder en el Pusat Tasek, y si voy a cualquier otra parte, todo blandito como quedé ahora, los tiburones y los cazones me van a comer. Y si voy al Pusat Tasek, todo blandito como quedé ahora, pese a que pueda estar seguro, nunca voy a poder salir a buscar comida, y así me voy a morir". Luego sacudió sus patas y se lamentó.
"Quiero que me prestes atención, Pau Amma", dijo el Mago Más Antiguo. "No puedo hacer que juegues el juego que se supone tenías que jugar, porque te me escapaste en el Verdadero Comienzo, pero si te parece, puedo hacer que cada piedra y cada agujero y cada manojo de alga que haya en todos los mares sea un Pusat Tasek seguro para vos y para todos tus hijos para siempre".
Entonces Pau Amma dijo: "Parece bueno, pero todavía no digo nada. ¡Atención! Ahí está el hombre que te habló en el Veradero Comienzo. Si no te hubiera distraido con su charla, yo no me habría cansado de esperar y no me hubiera escapado, y todo esto no hubiera sucedido. ¿Qué puede hacer él por mí?"
Entonces el hombre dijo: "Si te parece, puedo hacer una Magia, para que tanto el agua profunda como la tierra firme sean hogar para vos y para tus hijos, de forma que puedas esconderte tanto en la tierra como en el mar".
Y Pau Amma dijo: "Todavía no digo nada. ¡Atención! Ahí está la niña que me vio escaparme en el Verdadero Comienzo. Si en ese momento hubiera dicho algo, el Mago Más Antiguo me hubiera llamado para que no me vaya, y todo esto no hubiera sucedido. ¿Qué puede hacer ella por mí?"
Y la hijita dijo: "Esta es una fruta buena, la que me estoy comiendo. Si te parece bien, puedo hacer una Magia y te daría esta tijera, muy afilada y fuerte, para que vos y tus hijos puedan comer el fruto del cacao así todo el día, cuando salgas del Mar a la tierra, o podés hacerte tu propio Pusat Tasek con tu propia tijera cuando no haya piedra o agujero cerca, y cuando la tierra sea demasiado dura, con la misma tijera podés escalar un árbol".
Y Pau Amma dijo: "Todavía no digo nada, porque, todo blandito como quedé, estos regalos no me ayudarían. Quiero mi caparazón de vuelta, oh Mago Más Antiguo, y después voy a jugar tu juego".
Y el Mago Más Antiguo dijo: "te lo voy a devolver, Pau Amma, por once meses al año, pero en el doceavo mes de cada año se va a volver blando otra vez, para recordarte a vos y a tus hijos que puedo hacer magias, y para que seas humilde, Pau Amma, porque veo que si podés correr tanto bajo el agua como sobre la tierra, te vas a hacer demasiado valiente, y si podés trepar árboles y romper frutos y cavar agujeros con tus tijeras, te vas a volver demasiado ambicioso, Pau Amma".
Entonces Pau Amma pensó un poco y dijo: "ya me decidí. Me quedo con todos los regalos".
Entonces el Mago Más Antiguo hizo una Magia con su mano derecha, con los cinco dedos de su mano derecha, y, oh maravilla, mi más amada niña, Pau Amma se volvió más y más y más chiquito, hasta que quedó sólo un cangrejito verde nadando en el agua al lado de la canoa, gritando con una vocecita chiquitita "¡dame la tijera!"
Y la hijita lo levantó con la palma de su manito oscura, y lo sentó en el fondo de la canoa, y le dió su tijera, y el Cangrejo la sopesó con sus patitas, y la abrió y la cerró y la hizo chasquear, y dijo: "puedo comer frutas. Puedo quebrar conchillas. Puedo hacer agujeros. Puedo trepar árboles. Puedo respirar en el aire seco, y puedo encontrar un Pusat Tasek seguro debajo de cada piedra. No sabía que yo era tan importante. ¿Kun? (¿está bien esto?)"
"Payah-kun", dijo el Mago Más Antiguo, y se rió y le dio su bendición, y el pequeño Pau Amma se fue rápidamente de la canoa al agua, y era tan chiquito que se podría haber escondido bajo la sombra de una hoja seca, o debajo de una ostra muerta en el fondo del mar.
"¿Estuvo bien todo eso?", dijo el Mago Más Antiguo.
"Sí", dijo el Hombre. "Pero ahora tenemos que volver al Perak, y es un largo camino para remar. Si hubiéramos esperado a que Pau Amma hubiera salido de Pusat Tasek y vuelto a casa, el agua nos hubiera llevado sola".
"Sos haragán", dijo el Mago Más Antiguo. "La gente haragana es necia. Tus hijos serán también necios. Serán la gente más necia del mundo. Los llamarán indonesios: el pueblo de los necios", y apuntó con su dedo a la Luna y dijo: "Oh, Pescador, aquí está el hombre demasiado haragán para volver remando a su casa. Remolcalo usando tu tanza, Pescador".
"No", dijo el Hombre. "Si mi destino es ser haragán de por vida, que el Mar trabaje dos veces por día para siempre. Así evito remar".
Y el Mago Más Antiguo se rió y dijo: "Payah kun (está muy bien esto)".
Y la Rata de la Luna dejó de morder la tanza, y el Pescador dejó que bajara hasta tocar el Mar, y tiró de su caña hasta arrastrar a todo el profundo Mar, pasando la Isla de Bintang, pasando Singapur, pasando Malacca, pasando Selangor, hasta que la canoa remolineó hasta la boca del río Perak otra vez. "¿Kun?", dijo el Pescador de la Luna.
"Payah kun", dijo el Mago Más Antiguo. "A partir de ahora quiero que tires del Mar dos veces por día y dos veces por noche, para siempre, así los pescadores de Indonesia no tienen que remar. Pero sé cuidadoso, y no lo hagas demasiado bruscamente, o voy a aplicarte una magia como hice con Pau Amma".
Entonces volvieron todos por el río Perak y se fueron a dormir, mi más amada niña.
¡Ahora escuchame con mucha atención!
Desde ese día a este, la Luna siempre tiró del mar, en una dirección y otra, e hizo lo que nosotros llamamos mareas. A veces el Pescador de la Luna tira demasiado bruscamente, y tenemos mareas vivas, y a veces tira muy flojamente, y tenemos lo que se llaman mareas muertas, pero casi siempre es cuidadoso, porque teme al Mago Más Antiguo.
¿Y Pau Amma? Cuando vayas a la playa, vas a poder ver cómo todos los bebés de Pau Amma hacen pequeños Pusat Taseks ellos mismos, bajo cada piedra y manojo de algas en las arenas; vas a poder verlos con sus tijeritas, y en algunas partes del mundo en verdad viven en la tierra seca y se trepan por las palmeras y se comen las frutas del cacao, exactamente como prometió la hijita del Hombre. Pero una vez al año todos los Pau Ammas se tienen que sacudir de encima sus armaduras, y ser blanditos para recordar lo que el Mago Más Antiguo puede hacer. Así que no es justo matar o cazar bebés de Pau Amma sólo porque el viejo Pau Amma fue estúpidamente desobediente hace mucho tiempo atrás.
¡Ah, sí! Y los bebés de Pau Amma odian ser sacados fuera de sus pequeños Pusat Taseks y traidos a casa en botellas de escabeche. Por eso te pellizcan con sus tijeritas, ¡y bien que funciona!